El Mañana

lunes, 24 de junio de 2019

Mauricio Belloc
Selva urbana Mauricio Belloc

Por el pueblo

3 febrero, 2019

Ni sindicalista, ni populachero, ni uno, ni otro nos gusta, sólo justos, creemos que es acertado y simple reflejo de deseo de mejoría, el que se hayan sumado más obreros de maquiladoras o fábricas al paro laboral en Matamoros, pues ahora allá lo hicieron los trabajadores de una empresa refresquera, una de agua embotellada y otra más de leche pasteurizada, para exigir aumento de sueldos y prestaciones.
Eso es señal de que los estaban “negreando” y de que los patrones sí pueden pagar lo que merece una clase trabajadora tan sobajada.
¿O por qué es que ya acordaron tales exigencias, más de 25 factorías en aquel puerto, de aumentar un 20 por ciento el salario y entregarles un bono anual de 32 mil pesos por trabajador?
Pues porque tienen para eso y más, porque los obligaron a reconocer que es algo justo y también les “hicieron manita de puerco” para valorar y darle un precio justo a lo que hace cada trabajador y las ganancias que le generan a esa factoría.
Sin ser rojos, ni comunistas, ni socialistas, ni populistas, ni nada, sólo un ser humano más que ama al prójimo nacional, que quiere que no haya un compatriota explotado, es que nos alegramos por lo ocurrido en Matamoros, algo que por supuesto es ejemplo nacional, punta de lanza para ser imitado en todos lados.
Los mercenarios de los medios de comunicación hablan de un grave problema para México que achacan ha causado este nuevo gobierno federal, por las medidas ordenadas y adoptadas por este nuevo gobierno federal, de aumentar al doble los salarios mínimos en la frontera.
Y se jalan los cabellos los detractores al decir que la cosa degenerará en más paros y que desestabilizará la economía y el rubro del empleo en la nación, haciendo correr del país a esos proveedores de empleos.
No dudamos que esto podría ser, como tampoco el que lo de Matamoros se repita en toda la frontera norte del país y al interior, en cualquier parte de la república, sobre todo, donde haya maquiladoras o fábricas de exportación.
Porque quedo claro con lo del movimiento en aquel puerto hermano de Tamaulipas, que por décadas (hay muchas cifras sobre su origen, pero la maquiladora, ya en forma, prácticamente en el país, nació a inicios de la década de los 60) se ha abusado de la clase trabajadora.
Claro que los obreros en otras ciudades, querrán los beneficios logrados por sus iguales de aquella fronteriza ciudad cueruda; por supuesto que se pueden repetir las huelgas o protestas en otros municipios (¿Qué dio paso a los mártires de Chicago, de Cananea, de Río Blanco, si no fue luchar contra la injusticia laboral?).
Pero al acordar las exigencias, los industriales dieron la razón a los trabajadores, que sí tienen las empresas para pagarles el 20 por ciento más y el bono anual.
¡Ojo! Sólo hay un pero, y ese es que no entren líderes sindicales, que tal acción sea anónima, sin nombres, ni cabecillas, que en México ya sabemos lo que eso significa y lo que resulta, o sea, enriquecimiento sólo para esos vividores, para viles vendidos.

SOBRE EL INFONAVIT

“Otra mala” del gobierno de Andrés Manuel López Obrador, tiene que ver con otro rubro muy importante en la vida de la clase trabajadora del mexicano, en otro abuso y atropello, como son los créditos del Infonavit.
“Pagan y pagan y nunca terminan de pagar”, dijo AMLO al anunciar que se prepara un plan para ayudar a los trabajadores mexicanos “casados” o “esclavizados” con el Instituto de Vivienda, a saldar tales créditos y a obtener el ansiado título de propiedad.
Hoy cada cuentahabiente del Infonavit, no paga menos de tres veces el valor real de su vivienda.
Que el mexicano tenga en sus manos las ansiadas escrituras de su bien patrimonial, es el objetivo y no que mueran sin haber cubierto tal compromiso, sobre todo -como lo dijo el Ejecutivo nacional esta semana- porque gente como David Penchyna, último director del Infonavit en el gobierno de Enrique Peña Nieto, ganaba 700 mil pesos mensuales libres, eso sólo dentro de lo que se sabe.
Y así, sin duda, han de haber estado todos los altos directivos de organigrama de dicho instituto y en menor grado, pero no menos “enriquecedor”, los delegados en los estados y ciudades.
Y los vividores a expensa del pobre trabajador (políticos, burócratas, constructores, fraccionadores y toda una cadena de gente bandida) dirán que las medidas que adopte el gobierno de precios reales y de no cargarles la mano a los obreros, buscando que el humilde trabajador no pague su vivienda por más de tres veces, atentará contra la empresa privada, así como de los propios ingresos federales y el bien andar del gobierno de la nación.
O sea, el gobierno de Andrés Manuel López Obrador -según sus detractores- ya sumará dos muescas en su pistola, asesinando a la Iniciativa Privada (industrias maquiladoras y de la construcción).
Serán “dos paladas para cavar la tumba del gobierno”, tras de aumentar los salarios mínimos de la frontera norte y así obligar a patrones a ajustarse a la realidad de los sueldos y prestaciones que deben cubrir al trabajador; así como el buscar que la clase trabajadora pague un precio justo por una muy modesta vivienda.
O ¿ustedes como la ven, estimados lectores? Feliz domingo.