El Mañana

martes, 18 de junio de 2019

Miguel Rodríguez Sosa
Pasadizo Secreto Miguel Rodríguez Sosa

¿Por qué Santa Claus un ‘santo’ y no un ‘héroe’?

1 enero, 2019

Quienes hayan sido los creadores, ideadores o rescatadores de ese personaje que de una forma por demás astuta e intencional colocaron, pegaron por decir así a las conmemoraciones religiosas sobre el nacimiento del Niño Jesús, con harta certeza de que esa acción, desde su materialización no ha tenido nada contenta a la Iglesia Católica, al verse que hoy en día, ese personaje regordete y barbón ha logrado casi el desbancar, sustituir de los católicos ese pasaje divino; entonces y debido a esto, el cuestionamiento no tan sólo de esta comunidad religiosa sería: ¿Por qué Santa Claus un “santo” y no un “héroe”?

Pues qué hubiera pasado si del Santa Claus, sus creadores no lo hubieran imaginado como un santo, sino más bien como un héroe, por supuesto que la historia y por completo sobre dicho personaje no sería tal y como se ha manifestado a través de las décadas; no sería para nada ese símbolo del consumismo, esa “herramienta” tan bien utilizada para lograr sus metas, sus ventas sobre todo de los grandes acaparadores del comercio mundial.

Entonces, de haberlo creado, ideado o perfeccionado el recientemente fallecido Stan Lee, y agregado a sus innumerables personajes ficticios, no pasaría ese Santa Claus de ser parte de una historieta semanal, de ese estreno mundial de los cines, de ese programa o película repetitiva a través de la televisión para después ser por otro “héroe” sustituido, en consecuencia con el paso del tiempo olvidado.

Queda claro que los niños y niñas creen en Santa Claus hasta los seis o cuando mucho hasta los ocho años, todo por la forma en que los mismos padres de familia manejan su historia, su llegada en épocas de Navidad; en consecuencia y al no hacerse físicamente presente, el no verlo, el disgusto, la decepción, la burla por haber creído en él lesiona y fuertemente el sentimiento de muchos infantes, de otros por no haber recibido regalo alguno.

La Iglesia Católica a nivel mundial sigue siendo líder como institución con mayor número de fieles, aun sigue siendo la más representativa, la más aceptada por la humanidad; al ser esto así, necesario es que ellos y a través de sus miles de templos, iglesias que en conjunto reúnen a sus comunidades, comiencen una nueva actitud para retomar, rescatar ese verdadero espíritu de Navidad, de festejo, de conmemoración, quitar así y de tajo ese avorazamiento, esa imagen de consumismo comercial malamente arraigado a la figura católica.

De no actuar, de no comenzar a hacer algo por rescatar, por redireccionar nuevamente a los católicos, a la humanidad a lo que en verdad se refiere la Navidad, con alta seguridad que ese “motor” comercial llamado Santa Claus, el que por muchos años se ha encargado de distanciar, de separar, de aprovecharse de la fe, de esa necesaria religiosidad, genere y para lo mismo a otros similares personajes, aliados o de contrapeso como el mismísimo “Grinch”.