El Mañana

jueves, 23 de mayo de 2019

Elba Balmori
Cicatrices del alma Elba Balmori

Prematuro Adiós

27 abril, 2019

Como madre de tres hijos se lo que es el dolor de una madre cuando los hijos no están a nuestro lado, cuando han crecido y van en busca de su destino. La sensación de ver pasar el tiempo y no saber de ellos es grande, pero si uno de ellos es un soldado la angustia es constante. Ellos no lo saben y se creen inmortales, pero con el tiempo casi parece un consuelo el no recibir una llamada. Antes me asustaba cada vez que me llamaban porque pensaba que algo malo sucedía, ahora me he acostumbrado a estar sin ellos. Sin embargo, cada noche pido a Dios por ellos aunque no me llamen o aunque no me extrañen, yo fui joven y entiendo todo eso. Tengo en mi buró la foto de mi hijo que es soldado y me duele saber lo lejos que esta de mí y que no lo puedo ver cómo me gustaría. Cuando veo videos de los encuentros familiares sorpresivos de los soldados y sus seres queridos me lleno de emoción. Hace un par de años yo viví uno de esos encuentros sorpresa. Sin embargo, al ver un video cuando le entregan a una madre o a una esposa una bandera en sus manos a manera de consuelo al haber perdido a su hijo o esposo, no puedo evitar pensar en el inmenso dolor de ellas. Pido a Dios por todos esos hijos, esposos y padres que arriesgan sus vidas a diario y por esas madres, esposas e hijos que viven con ese temor constante de perderlos. Contacto, ebalmorig62@gmail.com

Prematuro Adiós
Hoy mi alma sangra, hoy he visto llorar a una mujer.
Ella callaba las palabras, pero sus ojos mostraban su dolor.
No tenía el derecho de interrumpir aquella escena cuando ella apretaba entre sus manos un
Juguete desgastado por el tiempo con el que su hijo seguramente habría jugado.
Ella mirando al cielo y le preguntaba a Dios ¿Por qué?
Después de unos minutos de contener mi llanto vi como a su lado llego un hombre
Y dándole un abrazo le entrego en sus manos un símbolo patrio.
Entonces me di cuenta de inmediato que su hijo era un soldado.
El nudo en mi garganta por fin se desato,
Mis lágrimas rodaron al pensar que en este mundo no podría existir peor dolor.
Para ella él era el héroe que hace veinte años a su vida había llegado.
Y hoy aquel pequeño súbitamente de su lado se ha marchado.
No hay consuelo, no hay palabras, solo queda aquel hueco en el alma que nadie llenara.
Elba Balmori