El Mañana

miércoles, 17 de julio de 2019

Miguel Rodríguez Sosa
Pasadizo Secreto Miguel Rodríguez Sosa

PRI y PAN, el momento de la verdad…

15 marzo, 2019

En esta ciudad y en el transcurso de las décadas, el adversario político a vencer por siempre fue el Partido Revolucionario Institucional (PRI), sus más cercanos oponentes eran el PARM, el PAN así como el PRD, entre otros que buscaban ese balance, esa distribución de poder, de gobierno; en esta época moderna en que de éstos ya no interesa ni su antigüedad, ni su historia ni su trayectoria, la incertidumbre al menos entre estos dos y aún importantes partidos políticos crece, por lo que las próximas elecciones serán para ese PRI y ese PAN, el momento de la verdad…

Está más que claro que el trabajo arduo y el poder de convencimiento logró que el Acción Nacional se destacara sobre los demás oponentes al PRI, pero esa copiada forma de hacer política, ese arrebatamiento interno por sobresalir entre unos y otros, esa clara imposición familiar estaría provocando que deje de ser Nuevo Laredo panista.

No es por demás recordar que desde los años sesenta se comenzó a ver en esta frontera una casi obligada unión de fuerzas tanto comerciales como sindicales, incluso educativas, que poco a poco fueron forjando esa fortaleza y unidad con un solo objetivo, coadyuvar a mantener en el poder político a un solo partido, el Revolucionario Institucional.

Así profesores y sus autoridades bajo sus sindicatos de los distintos niveles educativos, convencidos empresarios, sindicatos de obreros, electricistas, plomeros, albañiles, entre muchos otros, junto a ese naciente ramo maquilador y auspiciados por esos líderes políticos sostenidos en el partido oficial, marcaban todos ellos esa historia, esa época de pertenecer a una sola línea, en consecuencia, a aceptar esa etapa en donde no se podía opinar nada, decidir libremente, a esa era del claro sometimiento político.

Mas sin embargo y a pesar de todo eso, la respuesta del PRI hacia sus simpatizantes, hacia sus gobernados impactaba en beneficios que, aunque no satisfacían completamente, al menos se lograba ese aceptamiento, ese deber ser en los servicios y atenciones más básicas para con la ciudadanía.

Entonces el desarrollo urbano, los proyectos para atraer fuentes laborales, aunado a esos constantes programas para la asistencia social, por supuesto que marcaban como aceptables los trabajos por éstos realizados, pues en esas épocas el comportamiento ciudadano era otro, por igual sus necesidades.

Por lo mismo daba gusto el recibir esa atención médica para el familiar enfermo, ese aditamento especial como silla de ruedas o prótesis totalmente gratuitas, esa ayuda para solventar ese pago de servicios públicos; el Centro Antirrábico cumplía con su trabajo, el Rastro aun con carencias se distinguía, los trabajadores municipales daban ese servicio extra podando hasta los árboles caídos aun dentro de las casas, era constante la orden para la abatización así evitar moscos o plagas, la gente, aunque no completamente contenta, con acciones ciertas, se le cumplía.

Por supuesto que esas actitudes llegaron a su fin con las nuevas generaciones, con las diferentes formas de pensar y de actuar de los nuevos ciudadanos, ciudadanas, en consecuencia, la exigencia, el cambio, el ver que otras entidades, ciudades se tenía y con menos más beneficios, se optó por alternar el poder, ver hacia un nuevo partido político, en este caso la confianza recaía y a través del voto en el Partido Acción Nacional.

Los neolaredenses no se equivocaron, pues aprendieron que esa repetición de poder, de un solo partido gobernante, blinda, evita el que se pueda ver o exigir más de lo que se le ofrece en todos los aspectos.

Mas sin embargo y en caso del Partido Acción Nacional y máxime que se le otorgó por segunda ocasión la confianza para seguir siendo este instituto político su guía, desafortunadamente no ha entendido, comprendido en sí qué es lo que efectivamente necesita, le demanda su pueblo.

Pues ese temor a dejar el poder, a perder con sus más cercanos contrincantes políticos como sigue siendo el PRI, ahora frente a ese crecido y fortalecido Morena, el PAN equívocamente se está enfocando en tan sólo inflar internamente a personajes vacíos de capacidad política, que auspiciados por la misma y obligada línea, los están y claramente direccionando no hacia esa puerta del triunfo, sino hacia esas deseadas alturas, pero utilizando esa escalera sí rápida, pero falsa e insegura para contender por un cargo público, actitudes que con certeza los harán caer y precipitadamente.

Esa distracción por igual está coadyuvando a que tan sólo se le brinde al pueblo bajo la imagen panista, esas tareas parciales y en ocasiones simuladas de ayuda, progreso y mantenimiento de la ciudad en todos sus aspectos, al verse que lo que se pregona no se ajusta a lo que se ve físicamente al menos en cuestión de obra y servicios.

Entonces si el PAN quiere seguir siendo el instituto político de confianza de los neolaredenses, qué falta para convocar a la misma ciudadanía y darle la oportunidad para que decida qué personajes empresariales, políticos, comerciantes les gusta.

Entonces si el PAN quiere seguir siendo el instituto político de confianza de los neolaredenses, qué falta para ya dejar y de una buena vez el seguir emulando lo que el PRI ya hace muchas décadas llevó a cabo, el de seleccionar sin consulta, el de utilizar ese sometimiento político.

Entonces si el PAN quiere seguir siendo el instituto político de confianza de los neolaredenses, qué falta para ser ya ese partido inigualable, así la ciudadanía lo reconozca por sus actitudes originales y no por ser tanto en su estructura política como en su forma de gobernar esa copia.

Pues de no cambiar nada, podría la duda recaer nuevamente en la ciudadanía neolaredense, entonces sentirse obligada a pensar: el escoger otra vez a ese “maestro” tradicional de la política como es el PRI, el seguir con ese idéntico “discípulo” como es el PAN, o el aperturarle las puertas a ese “master” de la alternancia llamada Morena.