El Mañana

domingo, 21 de abril de 2019

Miguel Rodríguez Sosa
Pasadizo Secreto Miguel Rodríguez Sosa

Primeras lágrimas de senectud

10 abril, 2019

El suspiro fue profundo, tan así que llegó hasta lo más adentro de los pensamientos, ahí donde el tiempo no se detiene, pero que casi se ve borroso, los recuerdos le fluyen de inmediato, y aun apretando fuertemente los ojos, son más débiles los sentimientos, arrojando, despojando esa unión de ambos, esas sus primeras lágrimas de senectud.

La edad senil, aunque no se quiera creer, elimina a cualquiera que llega a esa etapa, ese constante disfraz que los hace fuertes, marca de esta vida, ese antes y después, despoja de ese bastón ficticio que ante las adversidades sirvió de apoyo, ocupando ahora ese verdadero soporte justo para ese necesario equilibrio.

Ese paso pausado por la avenida Guerrero, ese eterno sueño en una de las tantas bancas de la Plaza Hidalgo de este Nuevo Laredo, son fríos pasatiempos, recuerdos de su pasado, de ese tiempo ausente que, aunque se tenga presente, no está más a su lado.

Pero cómo es posible esto para muchos viejos, si hace apenas unos cuantos años aún se trasladaba aprisa y sin complejos; en sus bolsos del pantalón traía dinero y en su mente sueños.

Pasaba junto a los jóvenes aún sintiéndose pleno, completo de esas cualidades físicas y mentales, por lo mismo advertía y de inmediato esa equívoca plática de éstos en el mismo Parque Viveros, o haciendo fila en un banco en ese sector Aduana.

Imposible es hoy creer, caminar por las calles y avenidas de este pueblo, llevando por siempre un sombrero sin hacer sol, sin hacer frío cubriendo el cuerpo, y sin lluvia protegerse con ese inseparable paraguas.

Nuevo Laredo está lleno de personas seniles, de la tercera edad, sin embargo, muy poco se están apreciando, quizás sea por esa su comprensible poca actividad por lo que muchos de ellos sí que pasan desapercibidos.

Entonces justo es mirarlos otra vez a los ojos y firmemente, así entender que a pesar de su edad aún aprecian y miran la vida, por igual justo es brindarles alguna plática, así comprender qué tanto conocimiento en sus cansadas mentes aún guardan, por igual justo es ayudarlos, en cuenta tomarlos, ser así para ellos como ese real bastón de apoyo, como esa parte de Nuevo Laredo que aún no los tiene en el olvido, que aún los tiene presente.