El Mañana

sábado, 24 de agosto de 2019

Adolfo Mondragón
Cosas de mi pueblo y del otro lado Adolfo Mondragón

Puentes congestionados

13 abril, 2019

Durante toda la semana que termina, han estado los puentes a reventar, qué bueno fuera que se debiera a una gran afluencia, algo inédito, pero no, lamentablemente no es así, el flujo vehicular e incluso el peatonal, sigue siendo el mismo, el problema está en la lenta revisión que se hace en las casetas al otro lado y en el inexplicable recorte de personal que se ha hecho. Cada gobierno tiene el derecho de hacer lo que considere pertinente dentro de los límites de su país, eso no se cuestiona; sin embargo, me parece que estas medidas nos están afectando mucho a los dos Laredos.

Lo más grave es que estas medidas y sus consiguientes afectaciones, están alcanzando también al Puente de Comercio Mundial que es por donde sale toda la mercancía hacia los Estados Unidos. Los choferes de los tráileres, han tenido que hacer largas e interminables filas hasta de más de cuatro horas para poder cruzar. Esto traducido en pesos representa pérdidas millonarias no sólo para los choferes que ven reducidos sus posibilidades de darse otra vuelta, sino que, afecta también a las empresas transportistas que se ven obligadas a absorber las pérdidas para no afectar a sus clientes, con los que ya habían tenido un acuerdo en los costos.

Los dos Laredos somos una región, somos ciudades hermanas, lo que sucede de un lado, nos afecta del otro y viceversa y esta situación se está reflejando en la disminución del intercambio entre ambas ciudades; los de allá temen venir para evitar la fila de regreso, los de aquí, evitan ir para no hacer tan largas filas y los perjudicados, son los comercios de los dos lados. Esto es algo que el gobierno de los Estados Unidos debería de ponderar pues son sus propios ciudadanos los que están siendo afectados. Pasar por el centro nos da tristeza, poco a poco se ha ido muriendo, cada día hay más comercios cerrados; tiendas que visitábamos hace unas semanas, ahora ya cerraron sus puertas por incosteables.

Cada comercio que se cierra, cierra también una fuente de trabajo, deja familias sin ingreso y contribuye a hacer la imagen del centro más triste. Extrañamos el bullicio de la calle Convento, el ir y venir de tanta gente desde la calle Grant hasta lo que era Hachars y su anexo. El brillante colorido de los fines de semana, el encontrarnos con amigos y vecinos en cualquier tienda o esquina, nos hacen falta aquellos días en que el sólo cruzar para el otro lado, era ya en sí, una diversión y es que llegábamos inmediatamente al centro, ahí encontrábamos todo hasta a los conocidos. Extrañamos el centro.

De este lado tampoco podemos cantar victoria, nuestro centro también está muy menguado aunque ahora están llegando tiendas de chinos y parece que lo están revitalizando, aunado a la gran cantidad de consultorios médicos de todas las especialidades: dentistas, ópticas, bariatras, oftalmólogos, médicos generales, en fin, de todas las especialidades. Además de las farmacias que encontramos hasta dos en la misma cuadra, sin faltar las obligadas similares de medicinas genéricas, mucho más baratas que las de laboratorio. Todo esto le está dando nueva vida a nuestro centro. Ojalá que al otro lado también encuentren una alternativa.

El sábado hace ocho días, crucé a mero mediodía con mi nieta, íbamos preparados mentalmente y con un termo de agua para hacer una fila de más de una hora, y ¡oh sorpresa! sólo había tres carros delante de nosotros en el SENTRI, en diez minutos ya estábamos buscando estacionamiento en el centro pues los agentes de migración se portaron muy diligentes y amables. Una vez repuesto de la sorpresa y del gusto, me puse a pensar la razón por la que no había línea y en pleno sábado a mediodía, la hora más fatal para cruzar; tristemente llegué a la conclusión que los días tan pesados que acababan de pasar, fue lo que provocó que la gente no quisiera ir al otro lado. Esto no es bueno para ninguno de los dos. Ojalá que pronto se le ponga fin a esta lamentable situación y todo vuelva a la normalidad.

Gracias amable lector por la gentileza de su atención, le deseo un espléndido fin de semana en familia, no pierda la oportunidad de darse una vuelta por el centro del otro lado, todavía encontrará buenas tiendas con excelentes ofertas y productos. Y si es del otro lado, pues con más ganas.

Cosas de mi pueblo y del otro lado Adolfo Mondragón

Ya llegué