El Mañana

viernes, 28 de febrero de 2020

Catón
De política y cosas peores Catón

Qué es lo primero que notan

21 enero, 2020

“No me gustan las películas pornográficas”, decía don Frustracio. “Odio ver a un caón que en cinco minutos goza más de lo que yo he gozado en toda mi desgraciada vida”… En la oscuridad del autobús de pasajeros las dos amigas que viajaban juntas iniciaron una conversación interesante, pues pensaron que nadie las oía. Dueñas las dos de magníficas gracias corporales se preguntaron por cuánto las darían (las gracias). Empezaron diciendo que por 10 mil pesos, pero en vista de la situación económica reinante fueron haciendo consideraciones: por 5 mil, por 4 mil… El tipo que iba en el asiento de al lado les pidió: “Despiértenme por favor cuando lleguen a 200 pesos”… En la clínica de maternidad doña Fecunda dio a luz a su hijo número 14. Su marido entró en la sala de partos y le dio un beso en la frente. Y dijo doña Fecunda con enojo: “¿Ya vas a empezar otra vez?”… Babalucas terminó la carrera de enfermero y como parte de su examen final debía ayudar al cirujano del hospital en una operación. Ya en el quirófano le pidió el facultativo: “Bisturí”. “Bisturí” -repitió Babalucas poniéndoselo en la mano con movimiento firme-. “Pinzas hemostáticas” -demandó el cirujano-. “Pinzas hemostáticas” -se las entregó Babalucas-. “Aguja y catgutí” -solicitó el que operaba-. “Aguja y catgutí” -le puso Babalucas en la mano-. “Gasas” -dijo el médico-. Y Babalucas respondió: “De nada”… Una profesora norteamericana hacía un recorrido por el campo de México. Cierto día, acompañada por un joven ranchero, descansaba a la orilla de un arroyuelo cuando una culebra pasó por donde estaba sentada la mujer. Ella se asustó tanto que cayó hacia atrás y dejó al descubierto todo lo que una dama no debe descubrir a la mirada de un extraño. Pasado el susto la maestra se levantó apresuradamente y le dijo al campesino, por disimular: “Vio usted mis reflejos, Eglogio?”. “Sí los vi, señora” -respondió el campesino todavía con los ojos muy abiertos-. Por la noche, ya en el rancho, Eglogio les dijo a sus amigos: “Haiga cosas, las gabachas les llaman ‘reflejos’ a las nachas”… El galán llevó a su novia al solitario y romántico paraje llamado El Ensalivadero. Ahí le dijo que en el asiento trasero del coche estarían más cómodos. Después de media hora ambos salieron del vehículo para volver al asiento de adelante. El novio advirtió entonces que el automóvil mostraba dos picos en el techo. Dijo la muchacha: “Es que no me diste tiempo de quitarme los zapatos de tacón”… Dijo el nieto: “Estás gordo, abuelo”. “Sí”, respondió tristemente el señor. “Como una tapia”… El petrolero texano llegó al Five Continents & Pecos Bank y pidió un préstamo. Le preguntó el gerente: “¿Cuánto necesita?”. Inquirió a su vez el magnate: “¿Cuánto tienen?”… Una encuestadora interrogó a 10 hombres: “¿Qué es lo primero que notan en las mujeres?”. Todos respondieron: “Los ojos”. En seguida la encuestadora les preguntó a 10 mujeres: “¿Qué es lo primero que notan en los hombres?”. Respondieron las 10: “Que son unos mentirosos”… Don Chinguetas llegó a su casa después de una larga jornada de trabajo en su oficina. Derrengado se desplomó en el sillón de la sala. Al punto fue hacia él su esposa, doña Macalota; se le sentó en el regazo y empezó a llenarlo de besos y de mimos al tiempo que le decía palabras cariciosas: “¡Mi amor! ¡Mi vida! ¡Papacito!”. “Déjame”, le pidió don Chinguetas, “o pensaré que todavía estoy en la oficina”… FIN.