El Mañana

lunes, 19 de agosto de 2019

Padre Leonardo López Guajardo
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¿Quién es un maestro?

14 mayo, 2019

Probablemente la imagen que evocamos es la de una persona enfrente de un grupo de niños, sentado detrás de un escritorio y al lado de un pizarrón.
Hoy, es probable que la imagen del maestro esté en nuestra mentalidad bastante deteriorada, por imágenes que nos muestra la televisión de maestros que protestan, toman casetas de cobro, bloquean vías del tren y, bajo la menor excusa, dejan a los niños de clase.
Por eso, es fácil endosarles a ellos la falta de educación escolar de los hijos, ya que los niveles educativos son muy deficientes. En realidad, todos somos maestros de alguien… o alumnos. Lo importante es saber cuál es nuestro criterio para educar, sobre el tipo de conocimientos que queremos aportar, y cuáles son los conocimientos que vamos a impartir.
Estamos viviendo momentos, en que los maestros están siendo sustituidos por la tecnología digital, en la cual encontramos lo mejor y lo peor del conocimiento, literalmente al alcance de la mano. Son conocimientos que elegimos, en base del criterio… en un descuido, podríamos incluirlos como los festejados en el Día del Maestro.
En un documento de marzo pasado, el Papa habló así de ellos: “El ambiente digital caracteriza el mundo contemporáneo. Amplias franjas de la humanidad están inmersas en él de manera ordinaria y continua. Ya no se trata solamente de “usar” instrumentos de comunicación, sino de vivir en una cultura ampliamente digitalizada, que afecta de modo muy profundo la noción de tiempo y de espacio, la percepción de uno mismo, de los demás y del mundo, el modo de comunicar, de aprender, de informarse, de entrar en relación con los demás. Una manera de acercarse a la realidad que suele privilegiar la imagen respecto a la escucha y a la lectura incide en el modo de aprender y en el desarrollo del sentido crítico.
“La web y las redes sociales han creado una nueva manera de comunicarse y de vincularse, y son una plaza en la que los jóvenes pasan mucho tiempo y se encuentran fácilmente, aunque el acceso no es igual para todos, en particular en algunas regiones del mundo. En cualquier caso, constituyen una extraordinaria oportunidad de diálogo, encuentro e intercambio entre personas, así como de acceso a la información y al conocimiento. Por otro lado, el entorno digital es un contexto de participación sociopolítica y de ciudadanía activa, y puede facilitar la circulación de información independiente capaz de tutelar eficazmente a las personas más vulnerables poniendo de manifiesto las violaciones de sus derechos. En numerosos países, web y redes sociales representan un lugar irrenunciable para llegar a los jóvenes e implicarlos, incluso en iniciativas y actividades pastorales.
“Pero para comprender este fenómeno en su totalidad hay que reconocer que, como toda realidad humana, está atravesado por límites y carencias. No es sano confundir la comunicación con el mero contacto virtual. De hecho, el ambiente digital también es un territorio de soledad, manipulación, explotación y violencia, hasta llegar al caso extremo del dark web. Los medios de comunicación digitales pueden exponer al riesgo de dependencia, de aislamiento y de progresiva pérdida de contacto con la realidad concreta, obstaculizando el desarrollo de relaciones interpersonales auténticas. Nuevas formas de violencia se difunden mediante lo social media, por ejemplo el ciberacoso; la web también es un canal de difusión de la pornografía y de explotación de las personas para fines sexuales o mediante el juego de azar.
“No se debería olvidar que en el mundo digital están en juego ingentes intereses económicos, capaces de realizar formas de control tan sutiles como invasivas, creando mecanismos de manipulación de las conciencias y del proceso democrático. El funcionamiento de muchas plataformas a menudo acaba por favorecer el encuentro entre personas que piensan del mismo modo, obstaculizando la confrontación entre las diferencias. Estos circuitos cerrados facilitan la difusión de informaciones y noticias falsas, fomentando prejuicios y odios. La proliferación de las fake news es expresión de una cultura que ha perdido el sentido de la verdad y somete los hechos a intereses particulares. La reputación de las personas está en peligro mediante juicios sumarios en línea. El fenómeno afecta también a la Iglesia y a sus pastores”.
Una elección en la que, como siempre, usted tiene la última palabra
padreleonardo.hotmail.com

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