El Mañana

martes, 23 de abril de 2019

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¿Rayos bien equis?

22 marzo, 2019

En los últimos días los daños por la exposición constante a la radiación emitida por los rayos X se han puesto sobre la mesa, empezando por las medidas que se toman o que se dejan de tomar del lado mexicano, concretamente en el Puente III.

Si alguna vez le ha tocado -en su vehículo particular- las revisiones con rayos X en el Puente II del lado americano, recordará que lo hacen acomodar bien su unidad y bajarse para esperar a una distancia considerable, que un brazo móvil realice la inspección, esto para no exponerlo a esas radiaciones; pues algo similar ocurre con los tractocamiones también del lado estadounidense, por lo que esto no ha generado realmente muchas quejas.

Pero del lado mexicano en el Puente III el panorama es distinto, pues desde hace tiempo los operadores de tráiler se quejan de que se les expone innecesariamente, pues a la hora de inspeccionar las unidades con este método los choferes se quedan en la unidad, algunos manifiestan que esto les ocurre seguido pues diariamente cruzan de dos a cinco veces, por lo que no es raro que con frecuencia deban ser revisados.

Náuseas, mareos y otros síntomas comunes han sido denunciados desde hace tiempo por los choferes que ahora cobran fuerza con las presuntas consecuencias a una bebé de 5 meses con cataratas congénitas, luego de que su madre se expusiera diariamente a la radiación durante prácticamente todo su embarazo.

Ayer en reunión en la Junta de Conciliación y Arbitraje salieron a relucir otro par de casos de presuntos daños colaterales, pues resulta que también esta constante exposición a los rayos X provocó que dos hombres en edad reproductiva quedaran estériles, razón por la cual al menos uno de ellos denunció a la empresa Rapiscan y presentó ante este medio el dictamen médico sobre su situación.

La empresa se ha portado poco sensible al respecto, de hecho su postura lejos de conciliar ha sido descalificar a los empleados e incluso su primera acción fue suspenderlos por manifestarse.

Las preocupaciones de los empleados son muy válidas al parecer de muchos, pues aunque aún debe esperarse el dictamen oficial por parte del IMSS, las consecuencias ya no parecen ser un caso aislado, sino que se arma ya con una serie de señalamientos consistentes, por un lado los empleados que operan los rayos X y por otro los choferes que se ven -en menor proporción que los trabajadores de Rapiscan- expuestos a la radiación que emiten estos peligrosos aparatos.

En hospitales es común ver las precauciones que se toman en las salas de rayos X. Para empezar, los empleados que los operan portan uniformes especiales y laboran por tiempo muy limitado y no como una jornada regular de ocho horas, el laboratorio cuenta con ventiladores y otras medidas para disipar la radiación, todo esto por las implicaciones del manejo de esta tecnología.

La radiación no es un juego, Chernobyl y Fukushima como accidentes, Hiroshima y Nagasaki como violencia deliberada, son las pruebas históricas de los peligros y consecuencias de la radiación, a pesar de que han pasado años desde esos incidentes, aún hay secuelas y restricciones de acceder a esos lugares.