El Mañana de Nuevo Laredo

Pedro Chapa Salinas

En voz alta

Pedro Chapa Salinas

13 diciembre, 2020

Repensar modelo económico neoliberal



Ante la presente situación de crisis sanitaria que enfrentamos en el mundo entero nos vino una situación económica adversa que todo el mundo estaba esperando; sin embargo, para muchos países resultó un desafío encontrar la fórmula para enfrentar los problemas que ambas circunstancias nos azotaban por igual. Y como en todas las calamidades que se presentan de manera inesperada, sin importar su naturaleza, afectan siempre y sin excepción a los más desprotegidos. Por tanto, es el deber de todo gobierno asegurar en primera instancia que, tanto el recurso económico, como el de salud, llegue al que menos tiene.
Nuestro país ha sido afortunado en muchos sentidos al haberse preparado de manera inconsciente, pero con la sabiduría que siempre ha caracterizado al pueblo de México, en deshacerse, muy a tiempo, de una de las etapas más devastadoras que jamás nos haya tocado vivir. El modelo neoliberal que, aunado a la voracidad de políticos, pseudo-empresarios y gobernantes corruptos, ha dejado estragos de pobreza y violencia nunca imaginados, sólo comparados con lo más inmundo que la deshonestidad y la perversidad puede alcanzar. La deshumanización, como principio, y la desmedida avaricia de esta repugnante clase social, terminaron en traición a la patria.
Como si de adelantarse a los hechos se tratara, la responsabilidad del actual gobierno, no sólo de poner en acción las políticas públicas encaminadas a revertir las malas prácticas de los malos gobiernos anteriores, cual fue su compromiso de varias campañas previas a la que por fin se le reconociera su triunfo, comenzó, aun antes de que nos azotara la pandemia, a reestructurar el sistema público de salud, que, junto con el educativo y el energético, fueron los que desmantelaron tanto el PRI como el PAN con singular empecinamiento y con esmerada dedicación. Esto permitió asegurar que nadie se quedara sin la atención requerida a causa del Covid.
Los programas sociales, otro de los sellos distintivos de este gobierno, fueron otra manera de paliar las crisis causadas por el coronavirus, que sin haberse creado exprofeso para ello, han permitido que las personas de escasos recursos, los adultos mayores, las personas con capacidades distintas, y los alumnos del sistema público educativo, salgan adelante sin tener que exponerse al virus de manera innecesaria. Esta medida de entrega de apoyos de manera directa, sin intermediarios, aunado al combate a la corrupción, así como al adelgazamiento del Estado, aplicando la austeridad republicana, permitió que la economía familiar y de primeras necesidades se mantuviera.
Contrario a las recetas del Banco Mundial, y a las del Banco Interamericano de Desarrollo, México optó por el no endeudamiento y, aunque difícil siempre sería, con la llegada de la pandemia aún más, el gobierno de Andrés Manuel López Obrador, se ha mantenido fiel a su compromiso de no aumentar impuestos a pesar de todo. De esta manera, y haciendo uso del poder del Ejecutivo para el beneficio del pueblo, algo que les suena horroroso e inaceptable a la clase oligárquica de neoliberales trasnochados, estamos saliendo de las crisis sin los estragos irreparables que hubiera dejado otro gobierno de los que el PRIANPRD añoran reconquistar para seguir robando y traicionando a la nación.
Adendum:
Donde deben de estar, juntos, confabulados, sin principios ni ideales más que el arrebato del poder por el poder mismo y el vicio del enriquecimiento ilícito. Ahí y así se muestran el resto de los partidos políticos distintos al que representa al pueblo de México, haciendo bola en mancuerna con un grupo de empresarios inmundos y desalmados cuya devoción por el dinero y el amasar fortunas desmedidas a costa del abuso, mal trato y explotación laboral, los pinta de cuerpo entero.
A eso se reduce el intento de articulación de una oposición al actual gobierno federal. Sin pies ni cabeza. Sin cerebro ni inteligencia. Sin plan ni propuesta. Sólo el odio y el desprecio al Presidente de la República. A sus intenciones por acabar con la corrupción y por apoyar al que más lo necesita.
El tumor, al que se decidió el pueblo de México por fin extirpar, se niega a desaparecer. Por el contrario, se empeña a hacer metástasis e invadir lo que le queda por terminar de correr.
Esto es lo que representó el PRIPANPRD y lo que pretende seguir representando.
¡Pero, por aquí, no pasarán!

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