El Mañana

viernes, 15 de noviembre de 2019

Carmen Aristegui
Artículo Carmen Aristegui

Revelaciones de Santiago Nieto

31 agosto, 2019

Las declaraciones hechas por Santiago Nieto al periodista Marcos Martínez Chacón, publicadas esta semana, revelan el tamaño del desafío que existe hoy en México en materia de combate a la corrupción durante el sexenio pasado.

El titular de la Unidad de Inteligencia Financiera (UIF) reconoció, por primera vez de manera abierta, que está trabajando con pistas en el sistema financiero nacional e internacional sobre las finanzas del ex presidente Enrique Peña Nieto.

Habló de una metodología para conectar posibles vínculos financieros en el entorno de sus más cercanos. A Luis Videgaray Caso, la materia gris del sexenio pasado, dijo, se le ha abierto un expediente. Eso no se sabía. Tampoco que la UIF se encuentra en procesos de colaboración con autoridades de otros países y que, según sus cálculos, en los próximos meses podrían tener algunos resultados.

Si bien en este momento no tiene “ningún elemento probatorio real” contra Peña Nieto, todo conduce a la figura del ex presidente. “Creo que Peña estaba enterado… de los grandes actos de corrupción”.

El caso más claro que explicó Nieto se refiere a un total de 722 cuentas que habrían sido bloqueadas y después desbloqueadas desde la UIF sin haber sustento legal para ello y como parte de un esquema de sobornos maquinado entre 2014 y 2018.

Al llegar a la UIF, detectó que esas cuentas habían sido congeladas bajo sospechas de lavado, y que luego, mediante sobornos supuestamente cobrados por al menos cinco despachos de abogados ligados a Humberto Castillejos, ex consejero jurídico del presidente Peña, hubo “un acuerdo (de desbloqueo), (que consiste en) tres hojitas, donde dicen que es porque ya están denunciados (los casos de cuentas bloqueadas), y porque ya están aseguradas las cuentas por el Ministerio Público; cuando hacemos el recorrido con el Ministerio Público para ver si esto era cierto, resulta que no era cierto”, reveló Nieto.

El caso, de consolidarse, tendría efectos expansivos por las situaciones y por los personajes presuntamente involucrados. Sin embargo, para que el caso camine, la Fiscalía General tendría que confirmar que efectivamente no hubo razones reales para congelar, pero, sobre todo, para descongelar esas cuentas.

Según lo que narraron los informantes de Nieto -dos presuntas víctimas de la extorsión y un funcionario estatal que habría sabido de los hechos-, eran los despachos de abogados cercanos a Castillejos quienes buscaban a las personas cuyas cuentas habrían sido bloqueadas por “sospechas de lavado” y, a partir de ahí, “se generaba el caso”.

Los despachos tomaban la defensa de las cuentas bloqueadas y después, sin los procedimientos legales correspondientes, lograron descongelarlas. ¿Cómo podían tener la información esos despachos?, se pregunta con suspicacia Nieto. Señaló que la UIF solicitó ya a la FGR que investigue el caso en contra de quien resulte responsable.

El modus operandi, según narraron los informantes de Nieto, involucraría a despachos prominentes. Mencionó tres nombres: Nassar, Ruiz y Coello Trejo. Los abogados José Luis Nassar Daw y Diego Ruiz Durán señalaron, con cartas por separado, que no habían obtenido beneficios para sus clientes derivados de un esquema como el descrito.

Grupo Reforma dio a conocer que, según fuentes federales, en el bloqueo y desbloqueo de esas 722 cuentas en la UIF habría estado involucrada gente relacionada con el Cártel de Sinaloa.

Al titular de la UIF se le preguntó si sabía si el ex presidente había tenido conocimiento acerca de este presunto esquema de corrupción, y volvió a decir que difícilmente Peña pudo haber ignorado una operación de esta naturaleza. Esta semana, se le preguntó al presidente López Obrador qué tenía que decir acerca de las 722 cuentas involucradas en este caso. Cedió la palabra al Secretario de Hacienda, quien, sin más, dijo: “no sé”.

Cuando AMLO volvió al micrófono dijo que no había sido informado por Nieto acerca del tema, pero que indagaría para saber de qué se trataba.

Por las razones que sean, Santiago Nieto decidió, con sus declaraciones, poner a rodar un balón radioactivo dentro de la cancha pública.

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