El Mañana de Nuevo Laredo

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11 junio, 2020

Rivas el ‘number one’… según él mismo



En cuentas oficiales del Ayuntamiento, ayer Enrique Rivas comenzó a promover su imagen asegurando que una encuesta lo posiciona como el alcalde que mejor ha manejado la pandemia, obviamente de una fuente poco prestigiada, por no decir que no es para nada confiable.

Evidentemente el ciudadano común y sin compromiso político alguno manifestó su desacuerdo de forma muy enérgica, pues definitivamente su desempeño en torno a todo esto ha sido por demás cuestionable, al grado de que probablemente la iniciativa privada ha realizado donaciones mucho más cuantiosas, útiles y de calidad a los hospitales locales que el propio Rivas que tanto alarde hace de ello.

Los ciudadanos que han hecho tan importantes donaciones, las han realizado con cierta discreción, pero con muy nobles intenciones, de nuevo, sin alardear.

A la cuestionable autodenominación de “mejor alcalde” se suma su tardía respuesta a las acciones preventivas y el bajo estímulo a la golpeada economía local que sufre por los estragos del Covid-19.

Lo que sí logró con autopublicitarse utilizando una encuesta que la mayoría asume que es pagada, es haber insultado al ciudadano común queriendo venderle una mentira que ni siquiera quienes trabajan con el Alcalde pudieran creer.

Para los neolaredenses, un pronóstico severo de lluvias infunde un temor que hasta el momento no ha logrado ni el Covid-19, pues es para muchos un sinónimo de apagones que a su vez derivan en la interrupción del suministro de agua y hasta el cable de “Ramoncita” se deja de ver.

Pareciera que en Nuevo Laredo todo el clima es severo, pues de un tiempo para acá el pronóstico de lluvia equivale a tormenta e inundaciones, rara vez tenemos una lluvia moderada, casi siempre trae un halo destructivo, aunque también la ciudad no está hecha para resistir siquiera una ligera precipitación.

Para colmo, cuando terminan las lluvias en cuestión de minutos el clima cambia de forma radical y viene un calor infernal, como el que vivimos el martes.

Unas cuantas lluvias dejaron a Nuevo Laredo como si hubiera sido bombardeado, con más de 20 socavones, que según Comapa tardarán todavía unos dos meses en terminar de reparar.

Uno de ellos, que incluso pudiera pelear el puesto del peor socavón con los que ocurrieron hace un par de años en la calle Anáhuac, resurgió con la tormenta del 21 de mayo.

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