El Mañana

jueves, 20 de junio de 2019

Adolfo Mondragón
Personajes de mi Pueblo y del Otro Lado Adolfo Mondragón

Rosy Del Llano

27 enero, 2019

Bueno, aquí la conocemos como Rosy Ceballos, pero ya ven que al otro lado pierden su apellido para adoptar el del marido, así que es Rosy Del Llano, pero es la misma. De la dinastía de los “Hijos de Reme”, miembro de una familia de profundo arraigo en el pueblo y todos muy queridos. Rosy ha hecho su vida en los Estados Unidos, allá estudió y allá trabajó toda su vida; sin embargo, conserva sus raíces muy profundas en el pueblo del que nunca se pudo ni olvidar ni menos separar.

Ha sido una gran Maestra, entusiasta, dinámica, innovadora, comprometida con su vocación y con sus alumnos. Es el ajonjolí de todos los moles pues donde quiera está presente, en una exposición de arte, obra de teatro, danza o música, mismo imparte pláticas, conferencias y talleres, que asiste a ellos, es obvio que es una gran amante del arte en todas sus manifestaciones, sale sobrando decir que la literatura es su preferida pues no sólo ha sido maestra de lo mismo, sino que por lo mismo sabe y la apasionan las letras. Es pues, mujer de Letras.

Pese a dedicarse con pasión a su trabajo, nunca descuidó su papel de madre, ha formado una bella familia de muchachos de bien, pero sobre todo libres e independientes, jóvenes formados en un marco de responsabilidad, trabajo y respeto; llevan muy bien cimentados los valores nuestros, los que Rosy recibió desde niña y fortaleció en sus juventud. Gente buena del pueblo, aunque ya no hayan nacido aquí y vivan en Estados Unidos, sus raíces, están aquí, sus ancestros también y llevan en la sangre, en el corazón y en su ser, el espíritu de estas tierras que vieron nacer a su madre.

Siempre he recordado las circunstancias en que conocí a Rosy, éramos unos adolescentes, ella una muchacha muy hermosa y con una espléndida sonrisa que iluminaba su rostro, sonrisa que aún conserva y la sigue iluminando. Rosy es de esas mujeres que irradian luz, creo que es cualidad de las Ceballos. En esa época yo trabajaba en la Junta Federal de Mejoras Materiales (la J.F.M.M.) y en verano, como estaba de vacaciones de la escuela, salía de trabajar y me quedaba la tarde entera en la alberca, ahí llegaba Rosy acompañada de Cecilia Sada Paz, Evelia Calderón y una de las Jurado, no recuerdo si Rosy o Gema. La alberca no estaba abierta al público, se requería de un permiso especial, excepto para los trabajadores.

A fuerza de vernos casi todos los días, fuimos desarrollando una buena amistad, la misma que conservamos hasta ahora, las muchachas aparte de muy bellas todas, tenían un carácter formidable y la verdad nos la pasábamos bien. Cuando nos encontrábamos en la Plaza México, los jueves y domingos (como era costumbre y obligación), platicábamos otro rato y yo me daba el lujo de presumir mi amistad con tan bellas y distinguidas muchachas pues todas pertenecían a reconocidas familias del pueblo.

Rosy ahora es toda una abuela, nadie lo creería al verla tan jovial, los años lo único que le han hecho es mejorarla, pues como los buenos vinos y los mejores quesos, entre más años pasan se ponen mejores. No ha perdido ni su porte ni su estilo, esto, con el toque que dan los años la hace realmente irresistible, pero sobre todo su plática, inteligente, bien informada y con amplio criterio, criterio que sólo los años de buena lectura le pueden dar a la gente y Rosy de esto tiene para dar y prestar. Además le brillan los ojos.

Gracias amable lector por la gentileza de su atención, si conoce a Rosy, estará de acuerdo con mis apreciaciones y observaciones, si no, pues ahora conoce a un espléndido personaje de los dos Laredos que nos comparte de su luz. Le deseo un magnífico domingo en familia, disfrute este cálido invierno.