El Mañana

sábado, 21 de septiembre de 2019

Oscar Leal
Aventuras del Mantarraya Oscar Leal

San Ignacio

22 agosto, 2019

Dentro de los sectores de pesca que aporta el río Bravo en esta frontera, unos de mis parajes preferidos se encuentra a las alturas del poblado de San Ignacio, ya sea de el lado mexicano o americano, el tramo del Bravo en ese sector ofrece una isleta justo al centro del cauce del río en su parte frontal, frente a la corriente una prominente pared de piedra ya desgastada por el choque del agua, la cual ha formado cavernas, aprovechadas año con año por las robaletas, dentro de su etapa reproductiva para anidar.
A lo largo de toda la parte media la isleta a ambos lados cuenta con pisos con fondo de arena que se hacen acompañar de vegetación y carrizales dispersos, lo cual ofrece la zona ideal de alimentación para las robaletas y en la parte sur de la isleta la baja profundidad forma corrientes donde se asoman una cascajera, piedras que van de medianas a chicas, las cuales aportan un ruido relajador al paso del agua, donde los depredadores de mayor tamaño, como los catanes y bagres, rondan para acechar a cualquier robaleta que se descuide para hacerlas parte de su dieta.
Gracias a esa isleta, esculpida por las corrientes, los peces han logrado adaptarse para sacarle el provecho para sobrevivir, de la misma forma los pescadores de la región; en época de apareamiento de éstas saben que se concentran por millares y es fácil tener un día de pesca abundante, de la misma forma al capturar un par de ellas y usando sus cabezas como carnada, cebando un par de líneas con sólo colocarlas justo donde la corriente rompe para pasar a la zona más profunda podrán encontrar enganches de los peces más grandes.
Desde el año pasado el anuncio de la renta de un rancho cinegético encaminado a la caza de venado y marrano de monte que colinda con el río Bravo, justo en el sector de San Ignacio, Texas, llamó la atención del primo Jesús, quien al contactar al dueño logró llegar a un acuerdo para la renta de este singular rancho, el cual cuenta con el plus de encontrarse frente a esta maravillosa isleta, poniendo a nuestro alcance a sólo 25 minutos de Laredo, Texas un edén para la pesca recreativa.
En calidad de mientras se llega la temporada de caza; mediante la colocación de cámaras (frente a los comederos) que se activan con el movimiento, ya se han logrado captar marranos de monte alfas de más de 100 libras de peso y un par de venados de más de ocho puntas en ese sector, lo cual anuncia que en tres meses podrán lograrse buenos trofeos una vez que se active la temporada.
Dentro de sus excursiones es imposible dedicarle un par de horas para visitar las márgenes del río Bravo y aplicando un par de mosquitos como señuelos artificiales a su caña para capturar una docena de robaletas, escoger las seis más regordetas y se da el lujo de regresar las más pequeñas al agua, las de buen peso se van directas al cazo para preparar postas bien fritas en aceite. Bajo este singular menú, quedo en espera de su próximo invite,
¿Cuál es tu paraje preferido de pesca en el río Bravo?
Cuéntame tu historia,
tú ya conoces la mía.
viajesdepesca@hotmail.com