El Mañana

domingo, 18 de agosto de 2019

Catón
De política y cosas peores Catón

Se vistió de amarillo y…

31 mayo, 2019

El pequeño Juanilito iba a celebrar su cumpleaños. Su papá se puso a inflar los globos para la fiesta. Cuando terminó la tarea Juanilito le dijo: “¡Qué mentirosa es mi mamá!”. “¿Por qué piensan eso?” -se sorprendió el señor. Explicó Juanilito: “Acabas de inflar más de cien globos, y mi mami les dice a sus amigas que tú ya no soplas”… Doña Cebilia era una dama muy robusta, por no decir que extremadamente gorda. Le contó a una amiga: “Pasé una vergüenza muy grande. Me puse un vestido amarillo, y un tipo me silbó en la calle”. La amiga comentó: “Deberías sentirte halagada. Ese silbido era un piropo”. “No -aclaró doña Cebilia-. El tipo me silbó porque pensó que yo era un taxi”… Dulciflor, linda muchacha, entró a trabajar en la empresa de don Algón. La secretaria del salaz ejecutivo le advirtió: “Ten mucho cuidado. El jefe es un viejo rabo verde. No dudo que en tu primer día de trabajo intente arrancarte la blusa”. “Qué bueno que me lo dices -agradeció Dulciflor-. Llevaré una blusa viejita”… Capronio, ya lo sabemos, es un sujeto ruin y majadero. Fue al zoológico en compañía de su esposa y de su señora suegra. En un descuido de ésta el león le echó garra y la metió en su jaula. “¡Madre mía! -clamó llena de angustia la esposa de Capronio-. Y ahora ¿qué hacemos?”. “Nada -respondió imperturbable el individuo-. Que el león se las arregle como pueda. Él mismo se metió en ese lío”… Naufragó un barco. El capitán y una hermosa pasajera se las arreglaron para llegar a una isla desierta. Dos años llevaban ya en ese paradisíaco lugar cuando le chica avistó un barco que se acercaba a la isla. Lo vio también el capitán y le dijo a su compañera: “Calculo que el barco tardará todavía una media hora en llegar. ¿Qué te parece si nos echamos el del estribo?”… Don Chinguetas es un tarambana, un vivalavirgen, un calavera. Ninguna de esas palabras se usa ya, pero antes servían para designar al hombre de conducta ligera o despreocupada. El talón de Aquiles de don Chinguetas era el sexo opuesto, y en ese renglón su cinismo y desvergüenza llegaban al extremo. Cierto día estaba con una amiguita en el restorán de moda cuando acertó a entrar en él su mujer, doña Macalota, que iba con amigas. Vio ella a su liviano marido, fue a su mesa y lo llenó de improperios: “¡Canalla, infame, ruin, bribón, esposo infiel!”. “¡Ah! -respondió con la mayor tranquilidad el casquivano señor-. Tú has de ser mi cuñada Macalota. Y por lo que veo a mi hermano Chinguetas se le olvidó decirte que tiene un hermano gemelo”… “Anoche mi vida sexual cobró gran interés”. Esa declaración de Libidiano, hombre salaz, interesó mucho a su amigo Impericio, que casi no sabía nada acerca del amor carnal: jamás había puesto en práctica otra postura aparte de la del misionero, y pensaba que el sexo oral consiste en hablar de él. Le preguntó al lúbrico sujeto: “¿Qué hiciste?”. Relató Libidiano: “Llevé a mi esposa a la cama; le quité la ropa y la até de manos y de pies”. “¿Y luego? ¿Y luego?” -inquirió Impericio, ansioso. “Luego -concluyó Libidiano- me fui a la casa de una amiguita que tengo”… Goretina era la doncella más virtuosa en la localidad. De misa y comunión diarias, conmovía y edificaba a todos por su piedad y devoción. Se rumoraba que sabía de memoria el libro “Pureza y hermosura”, de monseñor Tihamér Toth. El padre Arsilio la ponía de ejemplo a las muchachas de la Congregación Celeste, y las exhortaba a imitar el pudor y recato de la casta joven. Un día, sin embargo, para sorpresa de todos, Goretina cambió de vida de repente. Salió a la calle pintada como coche y luciendo medias de malla, bolsa de chaquira y zapatos de tacón aguja. Empezó a vivir desenfrenadamente. Acudía todas las noches a los peores antros; bebía como esponja y se iba al Motel Kamagua con el primer hombre que la solicitaba. El padre Arsilio, consternado, habló con ella y le preguntó la causa de esa transformación. “Padre -explicó Goretina-. Leí mi diario y lo encontré muy aburrido. Quise darle algo de interés”… FIN.