El Mañana de Nuevo Laredo

Sebastián Martínez de la Rosa

La educación somos todos

Sebastián Martínez de la Rosa

10 septiembre, 2020

Secretario de Educación



Cuando estoy redactando esta columna o debatiendo con mis amigos maestros sobre los temas que nos preocupan como docentes, siempre hago una introspección y me pregunto… ¿qué haría si fuera Secretario de Educación?

Sin duda las funciones que he desempeñado a lo largo de mi carrera profesional son una fuente inagotable de experiencias que tomaría para implementar múltiples acciones en beneficio de todos aquellos que conviven en una comunidad escolar. Lamentablemente la mayoría de los que han ocupado dicho cargo, lo han hecho sin conocer lo mínimo de educación, ocasionando situaciones lamentables que han dañado el sistema de manera grave.

Dentro del gabinete presidencial, el cargo de Secretario de Educación es uno de las más importantes; es la educación uno de los rubros de mayor atención en la política nacional, ya que es a través del sistema educativo que el gobierno implanta su sello en las mentes de los ciudadanos.

Desde que un Presidente de la República da a conocer el gabinete que lo acompañará a lo largo de su gestión, inmediatamente los medios y el gremio magisterial -el más numeroso dentro de la estructura gubernamental- ponemos los ojos en la persona que asumirá tan importante papel.

Emblemática ha sido la figura de grandes secretarios que han estado al frente de la SEP, José Vasconcelos fue el primero y el más recordado, dentro de sus logros más importantes podemos mencionar que organizó la Secretaría en tres departamentos: Escolar, de Bellas Artes y de Bibliotecas y Archivos, asimismo impulsó la educación popular, creó bibliotecas y estableció las escuelas rurales en el campo con el fin de unificar el país culturalmente; entre ellas destacan las Casas del Pueblo -la escuela rural-, que convocaron a las comunidades a un esfuerzo de alfabetización, instrucción de diversas habilidades y conocimientos y de un desarrollo de la vida social, mejorando las técnicas de producción, formando con sus propios medios a los maestros rurales quienes dieron vida a las Misiones Culturales instituidas en 1923.

La pintura mural mexicana adquirió trascendencia y calidad universal gracias al entusiasmo de Vasconcelos, al ofrecer a pintores mexicanos y extranjeros como Diego Rivera, José Clemente Orozco, David Alfaro Siqueiros, Roberto Montenegro y Jean Charlot, los muros de los edificios de la nación.

Otro secretario de educación que dejó huella fue Jaime Torres Bodet, durante su primera gestión en el gobierno de Manuel Ávila Camacho -el 30 de diciembre de 1943-, surgió el Sindicato Nacional de Trabajadores de la Educación, órgano que fue reconocido por el gobierno como el único con carácter representativo de todo el magisterio nacional el 1 de marzo de 1944. También, durante esa primera gestión promovió la Campaña Nacional contra el Analfabetismo (1944-1946), estableció el Instituto Federal de Capacitación del Magisterio (IFCM) y el Comité Administrador del Programa Federal de Construcción de Escuelas (CAPFCE), ambos en 1944.

En su segunda gestión impulsó y puso en marcha el Plan para la Expansión y el Mejoramiento de la Educación Primaria, mejor conocido como Plan de Once Años, pues llegaría hasta 1970; instituyó el libro de texto gratuito para la educación primaria, instaló los primeros 30 centros de capacitación para el trabajo industrial y mandó construir los museos de Antropología y de Arte Moderno, emprendió “la revisión de los planes y programas de estudio de la primaria, así como de la normal; las reformas obtuvieron la aceptación del magisterio”.

Estos fueron dos de los mejores y más importantes hombres que han estado al frente de la Secretaría con mayor peso dentro del gabinete presidencial; cuando escuchamos hablar de ellos y leemos lo que realizaron, nos quedamos perplejos al observar a los recientes políticos que han ocupado el cargo, algunos de ellos con una actitud totalmente despótica y de revanchismo, dirigiéndose al magisterio como si fuera nuestro verdugo y fiscal; tal fue el caso de Emilio Chuayffet, quien tomó una postura digna de cualquier inquisidor de la época colonial.

Afortunadamente el Gobierno Federal actual, colocó en tan importante cargo a alguien conocedor de la labor educativa. Esteban Moctezuma siempre se comunica con un discurso fresco y con una imagen relajada, lo que nos da cierta tranquilidad a quienes laboramos en el sistema educativo nacional.

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