El Mañana

sábado, 24 de agosto de 2019

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Río Revuelto Los Redactores

Siete de cada 10

20 julio, 2019

A lo mejor Rivas tiene otros datos, pero las estadísticas del Inegi tomadas apenas en junio revelan que 7 de cada 10 encuestados considera al gobierno municipal como ineficaz para resolver los problemas del núcleo urbano.

Por si fuera poco, las cifras revelan que 8 de cada 10 neolaredenses ven como uno de los principales problemas los baches.

En todo esto hay que considerar que el gobierno asegura haber enfocado su obra pública a abatir ese problema, pero independientemente de la cantidad de baches que puedan existir, la ciudadanía no percibe -y la verdad es que no se ve- que se esté atacando el problema.

Un claro ejemplo son los baches que vemos siempre en los mismos lugares, una y otra vez, pues cuando se llegan a atender, usualmente se hace una labor de baja calidad que al final deriva en que al poco tiempo vuelva a surgir el bache igual o peor.

Algunos dirían que en este contexto “lo barato sale caro” y que “el flojo trabaja doble”, pues en vez de arreglar bien y de una vez por todas determinado bache, se hacen puros arreglos temporales que sumados a través del tiempo resultan ser mucho más costosos que haberlos reparados una sola vez, pero bien hecho.

La percepción de inseguridad en la ciudad es también muy alta para los neolaredenses, pues 7 de cada 10 sienten que no pueden andar tranquilamente en la ciudad.

Para muchos esto no es novedad y aunque depende del sector, es un problema que sigue latente y preocupa siempre a los neolaredenses.

Que el 24.7% de los encuestados por el Inegi durante junio digan que sus hogares han sido víctimas de un delito es realmente preocupante, pues deriva en que los neolaredenses no salgan con tranquilidad de sus domicilios por temor a ser visitados por los amantes de lo ajeno.

Todo esto deriva en cambio de hábitos, como ya no dejar que los niños salgan a jugar, o restringirlos, pues antes era común -y muchos recordamos como parte integral de nuestra infancia- salir a jugar con los niños de la cuadra, independientemente del sector y clase social, ahora el 31.2% manifestó que ya no permite estas actividades, al menos no como solía ser.

Cuando esto ocurre, la formación de los menores cambia, pues disminuye la convivencia al permanecer encerrados jugando en la tableta o el celular, lo que impacta el desarrollo emocional y hasta físico de los niños, que ya no juegan la “cascarita” de futbol ni salen a dar la vuelta en bicicleta con los amigos, por estas razones.

Si bien es entendible que los padres de hoy en día deban tomar medidas distintas a los de otras generaciones, es necesario también priorizar -de manera segura- la convivencia de los hijos con otros niños de sus edad y que no se pierdan los juegos físicos que tanto bien hacían a la salud de los menores.