El Mañana de Nuevo Laredo

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Río Revuelto

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24 enero, 2020

Sin guerra ni pandemia



La mañana de ayer las redes sociales se vieron inundadas con
imágenes de la niebla que dio un ambiente sombrío a la ciudad, un aspecto que
si bien no resulta insólito o tan raro como una nevada, sí es un poco inusual
que ocurra con la intensidad que se vio ayer.

Ahora que el gobierno estadounidense ha externado su
intención de frenar el “turismo” de mujeres embarazadas que dan a luz en
territorio americano y por ende sus hijos adquieren la nacionalidad; en los dos
Laredos se ve difícil que se erradique, pues usualmente cruzan a Estados Unidos
meses antes, cuando aún no se nota mucho el embarazo y se establecen hasta el
parto.

Pues terminaron por descartar el caso sospechoso de
coronavirus en Reynosa, pero surgieron otros, uno de ellos en Yucatán de una
cepa distinta; mientras eso ocurría, algunas escuelas implementaron sus medidas
precautorias como pedir a los padres de familia que llevaran a sus hijos con
tapabocas y gel antibacterial.

A pesar de que sigue siendo un tema en la agenda pública,
ayer disminuyó considerablemente la preocupación al no sentirse tan cercano ni
tan amenazante, aunque esto no debería ser motivo para bajar la guardia.

Al final las dos amenazas mundiales que surgieron a inicios
de este 2020 -como la guerra y la pandemia- prácticamente se han ido
descartando, pero sí lograron acaparar la atención global de otros sucesos.

Mientras tanto ayer fue visto personal del INM en algunos
establecimientos de comida china, lo que hace suponer que verificaban entre los
empleados asiáticos si recientemente hicieron algún viaje a China que hiciera
necesario algún control sanitario, aunque tal vez sólo fueron a comer, es
difícil saber cuando se trata de una dependencia que al menos en el último año
se ha mostrado tan hermética.

Resulta que en un sondeo realizado en Nuevo Laredo por
autoridades locales de salud, resultó que el 10% de los adultos mayores -según
la muestra de al menos 200 “abuelitos”- están en condiciones de abandono a lo
que se suman los problemas de salud propios de la edad que dificultan en la
mayoría de las ocasiones que se puedan valer por sí mismos, peor aún cuando su
situación económica es difícil.

Entre las historias migrantes, el río Bravo fue el escenario
en donde una niña indocumentada de 5 años que cruzó con su mamá y un nutrido
grupo que al llegar al lado americano en la persecución la Patrulla Fronteriza
aseguró sólo a la madre, lo que derivó en momentos angustiantes al no saber lo
que había ocurrido con la pequeña, más tarde se supo que las autoridades
migratorias mexicanas la tenían. Afortunadamente en esta ocasión la historia no
tuvo un final trágico.

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