El Mañana

jueves, 27 de febrero de 2020

Jorge Santana
Desde el otro lado Jorge Santana

Situación de paz

30 septiembre, 2019

Algún día la ciudad va a escupir el veneno de la violencia, algún día andaremos por las calles con el temor normalón a la vida, ya saben, al SAT y la de la renta; algún día podrá el éxito no esconder su mano de oro, algún día volverá la sangre a causarnos horror y no apatía; algún día nuestras noches volverán a ser luz, algún día nuestras noches no van a tragarse a nadie, algún día en nuestras noches sólo habrá el peligro de fantasmas y borrachines kamikazes, algún día nuestras puertas no tendrán mil cerrojos; algún día la madrugada sólo se romperá con el gallo de aquella vecina de la otra cuadra, algún día no habrá pajarracos de esquina, habrá flamencos y garzas y te darán el buenos días y te dirán la hora;, algún día estará el centro otra vez lleno de gringos con gorritos tipo cazador africano buscando artesanías y buscando hartarse de tequila y no pastillitas y prostitutas y sabrá Dios qué más; algún día los corridos volverán a ser sobre nuestra tierra, sobre el amor amargo; algún día no habrá horarios buenos ni malos, algún día volverá nuestra ciudad como un hijo perdido y la abrazaremos fuerte y le diremos que pase, que se coma un taquito, y será como si nunca se hubiese ido. Iremos a Guerrero Viejo y Candela y Lampazos sin tener que escudarnos con las religiones y la suerte, iremos al trabajo, a la escuela y al café, y a checarnos la presión, y nadie nos detendrá el paso. Y al ir a Laredo, Texas, por pantalones de 8 dlls en ROSS, al regresar, en esa primera cuadra al cruzar hacia México, nos vamos a sorprender por el gran contraste, no de economía y progreso, de personas felices, de bullicio alegre, por ese ruido hermoso mexicano. Y nadie va a mencionar estos años terribles en el futuro, serán un secreto, nadie hablará de ellos, habrán sido una pesadilla y todos ya habremos de estar despiertos. Las funerarias tal vez, algunas cierren, pues ni modo mano, pero todo lo demás, habrá de nacer, de florecer como el estallido de mil primaveras, y tendremos de nuevo el timón de la felicidad. Y habrá ventanas sin rejas, y discotecas reventadas de juventud a las 3 de la mañana, y padres tranquilos, y los que se han ido volverán, y los que han muerto, por fin descansarán sabiendo estamos bien. Algún día ya lo verán, algún día será.