El Mañana

domingo, 22 de septiembre de 2019

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Río Revuelto Los Redactores

‘Sobrevivimos’ la canícula

21 agosto, 2019

Terminamos la canícula, pero falta aún la “caniculita” y con esto se acerca el temido recibo de luz que refleje el alto consumo de esta que fue una temporada particularmente calurosa.

Sólo para comprender la severidad, este año tuvimos 54 días sin lluvias, la última vez que ocurrió algo así fue en el 2011 y en aquella ocasión fueron 42 días.

Vivimos hasta tres días consecutivos -del 12 al 14 de agosto- con temperaturas arriba de los 43 grados centígrados, obviamente con sensaciones mucho mayores; en sectores que carecen de árboles y que casi todo es concreto, se llegó a sentir como a 46 e incluso más.

En la cuestión de salud, el calor es un tema importante, pues si bien no siempre es el culpable directo de las afecciones, sí suele ser el catalizador cuando se mezcla con otras condiciones como diabetes e hipertensión; tal fue lo que ocurrió a las dos personas que fallecieron luego de que al exponerse a las altas temperaturas se desvanecieran, en ambos casos ya tenían antecedentes de salud complicada.

Al menos dos casos fueron confirmados por golpe de calor y no podían ser en otras personas que quienes se exponen más al trabajo duro a la intemperie, en este caso quienes se encargan del aseo de la ciudad.

Si bien los albañiles tienen también una labor que los expone constantemente a los constantes rayos del sol y a pesadas jornadas de trabajo, regularmente se les ve más preparados con agua suficiente y hasta tratan de tomarse sus breves recesos bajo alguna sombra, pero quienes realizan el barrido de la ciudad muchas veces no tienen el más mínimo refugio de las inclemencias del tiempo.

Ahora que nos falta “sobrevivir” esa complicada secuela de onda cálida llamada “caniculita”, no debemos bajar la guardia en las precauciones, pues aún se esperan temperaturas entre los 39 y 41 grados para los siguientes días.

La escuelita primaria Plan de Ayala trae la iniciativa de no forrar los libros -a partir de- este año, esto por varias razones, a corto plazo está ahorrarles tiempo y dinero a los padres de familia -todos sabemos que es una lata andar forrando libros-, después está la correcta degradación o en su defecto poder reciclarlo de forma más sencilla.

Mientras tanto, los padres de familia obviamente encantados con la medida, las únicas que no están tan contentas son las personas que están en el giro de las papelerías, pues no sólo dejan de vender el “papel contact”, sino que dejan de percibir dinero por el servicio, pues es común que en ese tipo de lugares se ofrezca forrar los libros “profesionalmente” por una módica cantidad.