El Mañana de Nuevo Laredo

Juan Manuel Oliva

Lluvia azul

Juan Manuel Oliva

30 septiembre, 2019

Somnolencia



En la vida hay grandes espacios en los que parece que el ser humano duerme: no reacciona: no tiene aún la idea clara de lo que significa el servir a su prójimo ni se imagina siquiera que por ley a este mundo venimos a servir… el que no vive para servir no sirve para vivir.
El ser humano: no ha desarrollado una idea clara respecto a la venta; ni de lo que la palabra significa referente a bendición y servicio para las masas, de hecho las mayorías ignoran que todos nacimos para vender.
La venta debe ser materia de estudio e institucional: para que todos sepamos que somos vendedores de nacimiento. Desde el momento en que recibimos un pago por nuestro trabajo ya somos.
Debemos de abrir nuestra mente para que ese prodigio académico sea: para que nos auto-aprovechemos más, que no nos quedemos rezagados, sino que ya sepamos que todos somos, VENDEDORES.
Son muchísimas las capacidades que se pudieran despertar respecto a la materia “ventas: de tal manera que sobran productos que se pueden impulsar con esa ciencia sin menospreciar a las demás profesiones, la venta también lo es, y sería impulsora de todas.
El ser humano regularmente no se fija, si el objetivo no está a la vista, escrito, o visible físicamente. Para desarrollarse sobre un propósito personal intangible tiene que tener una idea clara y concisa de lo que persigue.
Si falla en el hacer le va a empezar a costar y eso por sí solo, corrige: el error es necesario para crecer mentalmente, ante cualquier circunstancia.
Llega el momento que el individuo se da cuenta que no solo hay que saber leer lo que está escrito; también la gente, los números y las cosas de toda índole. Existen muchas claves para crecer con lecturas alternas.
Sobresalir en las ventas no sólo se logra por lo sencillo: realmente se tiene que hacer magia con todo; incluso con la mente, con el sentimiento, con el pensamiento, con las ideas.
Los motivos son algo que siempre se debe tener presente; pues integran el motor que moverá toda la maquinaria mental que se requiere para llegar al éxito real.
Motivos tenemos miles para ser y crecer, pero el principal es la familia: y en ese ámbito hay muchos más, sólo con nuestros motivos podemos pavimentar el camino que lleva al éxito.
Tantos son nuestros motivos que irradian nuestro espíritu de lucha y es cuando comenzamos a brillar y nos empezamos a notar.
Pero la pereza en nuestro ser causa somnolencia y el deseo de ser y crecer se inhiben por consecuencia: muchos son los que deambulan por ahí sin esperanza ninguna pues se niegan el derecho a pensar en grande… a servir.
El tiempo es un factor que está en nuestra contra y no perdona al que duerme mentalmente, la vida en conjunto es una carrera maratónica y no puedes dormirte en tus laureles… porque nadie se detendrá a verte, todos quieren posicionarse y dar un buen servicio.
El tiempo pasa silenciosamente: cuando te das cuenta la ociosidad y la pereza ya te sumergieron en vicios y malas costumbres: en la mayoría de los casos ya no hay marcha atrás.
Semanas meses y años pasan como un suspiro: así como pasan los días puede pasar hasta un siglo si sólo haces lo que por propia naturaleza quieres hacer, olvidándote del deber.
Abre tus ojos físicos y mentales: detente un momento, razona, analiza la situación; todo lo que te rodea en este mundo te necesita; los números son parte de tu existencia quítales el tono rojo, muévete, lucha, “tú eres”.
Si la corriente es fuerte y turbulenta no te desanimes al contrario: saca las garras, esfuérzate, estírate, atirántate, patalea, inténtalo una vez más.
Si estáis dormido despierta y disponte a servir: DIOS ayuda con mucho al activo, al que sirve a su prójimo.
GRACIAS PADRE por escucharnos. Amén.

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