El Mañana

miércoles, 23 de octubre de 2019

Miguel Rodríguez Sosa
Pasadizo Secreto Miguel Rodríguez Sosa

Son de la Buenavista

18 septiembre, 2019

En la década de los años sesentas y setentas, ya cuando estaba por decir así conformándose el cuadro urbanístico de Nuevo Laredo, iniciaba con esto, tanto la ampliación como la creación de más colonias, surgiendo por igual otro fenómeno social como era el de catalogar a sus residentes según por el rumbo en donde habitaban, los que más destacaban eran los que vivían en las lejanas colonias del poniente, esto por su forma de ser, actuar y vestir, por lo que al verlos inmediatamente se rumoraba, se decía: seguro son de la Buenavista.

Pero no se señalaban por la calidad de las familias, sino que, al ser esta una colonia de las más alejadas, por supuesto que carecía de los más elementales servicios como alumbrado público, en consecuencia, los jóvenes de ese entonces acostumbraban a juntarse en las esquinas, provocando en ocasiones temor entre los residentes de otros sectores o colonias que por ahí pasaban.

La forma de ser no tan sólo de los de la Buenavista, sino por igual de la Palacios, Hidalgo, Mirador entre otras cercanas, sin dejar a un lado los del oriente como los de la Victoria, era de un aspecto imponente, superior por decir así ante sus semejantes. La forma de actuar de la mayoría de los jóvenes de esa época de dichas colonias, era arrebatada, con un lenguaje casi copiado de los personajes chuscos de las películas mexicanas, como del arriesgado Piporro.

La forma de vestir de los residentes de esas bravas colonias, era similar al cantante de moda, del gusto de ellos, ya fuera emulando a un Rigo Tovar, Xavier Pasos o al cumbiero grupo musical.

En este último aspecto, bueno sería recordar cómo fueron influenciados por ese cantante tamaulipeco Rigo Tovar, pues todos, absolutamente todos los hombres querían traer el cabello largo, algo de patillas, lente oscuro, camisa apretada pero desabotonada y un pantalón con una prominente “campana”.

Sí “acampanados” como se les conocía al tipo de pantalón ajustado de arriba bien amplios en la parte baja de la pernera, incluso algunos exagerados los llevaban con el sastre o con la “costurera” de la cuadra para que le agregaran un pedazo de tela, éste incluso de diferente color para que “agarrara” más campana.

Otros acostumbraban a vestirse imitando al pachuco Tin Tan, zapatos charoleados tipo Thom McAn, pero con pantalón de mezclilla, cadena colgando, cinto de hebilla gruesa, con un paño rojo o azul en la bolsa trasera sobresaliendo ésta, sin faltar su inseparable peine, pelo bien abrillantanado, camisa de vestir desabrochada y sin fajar.

Éstos y con ese aspecto, por supuesto que “apantallaban”, asustaban, atemorizaban a sus vecinos, a los otros jóvenes de barrio de las colonias Guerrero, Jardín, incluso Madero, Longoria, Postal entre otras cercanas, por lo mismo surgían rivalidades.

Este era el Nuevo Laredo que emergía en la década de los años sesentas, setentas, ese era el tipo de gente que habitaba esta frontera, estas eran sus costumbres, ¿así lo recuerda usted?