El Mañana

domingo, 21 de abril de 2019

Adolfo Mondragón
Cosas de mi pueblo y del otro lado Adolfo Mondragón

Sufren los Laredos

26 enero, 2019

Nos está tocando una muy mala rachita de cosas y acontecimientos que no merecemos, ya hemos comentado que lo que nos pasa a una ciudad forzosamente repercute en la otra, es como si una fuera el eco de la otra. El paro de gobierno que ha decretado el presidente de los Estados Unidos, nos tiene fritos, obviamente más a los directamente afectados como son los empleados de la aduana y migración, la verdad no me explico de qué manera le están haciendo para enfrentar la situación tan difícil en la que los ha puesto el presidente Trump.

A lo anterior habrá que agregarle que hasta hace muy poco tiempo, el tipo de cambio peso-dólar les era muy favorable y venían a realizar sus compras a los supermercados del pueblo puesto que sus dólares les rendían mucho más, de alguna manera eso mejoraba su economía; sin embargo, cada día vemos cómo el peso se aprecia cada día más y la enorme diferencia que tanto les favorecía, paulatinamente se ha ido disipando, claro que todavía hay diferencia a su favor, pero ya no es tanta. Digo esto porque nuestros hermanos del otro lado que son empleados del gobierno ya no tienen ese paliativo.

Es cruel e inhumano someter a un hombre (o mujer, siempre hablo en términos genéricos) al suplicio de no percibir el sueldo al que tiene derecho por su trabajo. Seguramente el Sr. Presidente no sabe lo que significa la angustia de que se llegue el fin de semana y no tener dinero para llevar el sustento a la casa, el tener que decirle a un hijo que no hay dinero para comprarle sus zapatos o darle dinero para ir a la escuela, eso es cruel, es un crimen de lesa humanidad. Nadie merece ese sentimiento de impotencia y desesperación.

Es terrible que estas cosas sucedan por diferencias políticas, no hay política que pueda estar sobre el hombre, sobre la familia, sobre los derechos inalienables del ser humano. Deseamos sincera y fervientemente que esta lamentable situación se resuelva favorablemente a la brevedad y podamos ver de nuevo a nuestros vecinos llegar con caras de alegría a los comercios del pueblo a realizar sus compras semanales, no por la derrama económica que esto nos pueda significar, sino por el gusto se verlos otra vez felices y contentos, ya sin problemas.

Les comentaba que nada puede suceder al otro lado que no nos afecte de rebote, por ejemplo, este cierre de gobierno del que hablamos, también nos ha afectado a los de este lado, pues todos a los que se nos venció la visa o el SENTRI, ahora estamos esperando a que el problema se resuelva para que se le dé trámite a nuestra solicitud y los días pasan lentos e interminables sin poder cruzar. Mi nieta no hay día que no me pregunte si ya me llegó la visa, y es que no la he podido llevara al otro lado a realizar sus compras semanales, eso es muuuy grave. Igual mi mujer, pero a ella no le falta quién la lleve.

Como ven, lo que estamos viviendo ratifica y corrobora la idea de que no puede suceder nada en cualquiera de los dos lados de los Laredos, que no nos afecte al otro. Somos ciudades hermanas, como siamesas unidas por el río Bravo o Grande que viene siendo como nuestro ombligo. Y bueno, es en la adversidad cuando afloran los mejores sentimientos, el sufrimiento nos saca el deseo de ayudar, quien ha sufrido, comprende y se solidariza, tiende la mano y apoya al caído. Esto es un hecho irrefutable, lo hemos visto y vivido; por eso les decimos a nuestros hermanos del otro lado que no están solos, estamos juntos en esto y en todo.

Gracias amble lector de ambos Laredos por la gentileza de su atención, les deseamos un espléndido fin de semana en familia, si en algo les podemos apoyar estamos para servirles.