El Mañana

domingo, 25 de agosto de 2019

Catón
De política y cosas peores Catón

Sujeto ruin y desconsiderado

11 agosto, 2019

“Soy ninfómana”. Así le dijo la mujer al doctor Duerf, célebre analista. Le indicó el facultativo: “Podré escuchar su caso con mayor atención si me suelta la ésta”… Loretela, linda chica en edad de merecer, le contó a su mamá: “Me pretende un muchacho. Es hijo único de un señor inmensamente rico”. Preguntó la madre: “¿Qué edad tiene?”. Respondió Loretela: “26 años”. “No -precisó la señora-. El papá”… Ya conocemos a Capronio: es un sujeto ruin y desconsiderado. Su suegra se pesó en una báscula pública que a cambio de una moneda entregaba un papelito con el peso de la persona y la descripción de su carácter. La señora le pidió a Capronio: “Léeme el papel. No traje mis lentes”. Leyó el majadero: “Aquí dice: ‘Es usted una persona simpática, inteligente y agradable’”. Y comentó Capronio: “El peso también ha de estar equivocado”… Si alguno de mis cuatro lectores tiene un amigo barrigón hágale la siguiente broma. Pregúntele: “¿Están empadronados los botones de tu camisa?”. El amigo, desconcertado, responderá: “No entiendo”. Usted le dirá entonces: “¡Porque ya están botando, caón!”. En cambio si usted es el de vientre prominente y alguien se lo hace notar diga esto: “No es panza, es callo sexual”… Doña Macalota le informó a don Chinguetas: “La cocinera quemó la comida, y no tengo nada que ofrecerte. ¿Te conformarías con un rato de amor?”. “Está bien -accedió don Chinguetas, magnánimo-. Que venga la cocinera”… Rosibel, la secretaria de don Algón, le contó a su compañera Susiflor: “El jefe es un canalla, un sinvergüenza, un hombre vil. Me dijo que si me iba con él a la cama me regalaría un anillo de brillantes”. Susiflor pidió al momento: “A verlo”… Timoracio era un muchacho corto, irresoluto y apocado. Anhelaba disfrutar los encantos de Dulcibella, hermosa y pizpireta joven, pero no se atrevía a decírselo. Un día, después de muchas dudas y vacilaciones, abordó el tema. Le dijo a la muchacha, tembloroso: “Anoche soñé que te pedía que hiciéramos el amor. ¿Qué te hace pensar eso?”. Respondió Dulcibella: “Me hace pensar que eres menos indejo dormido que despierto”… Dulcibel, muchacha en flor de edad, le pidió a su mamá: “Aconséjame sobre cómo casarme bien”. Respondió la señora: “Que te aconseje tu padre. Él se casó mucho mejor que yo”… La vedette les mostró a sus compañeras del coro un retrato de su nuevo novio. Era un vejete feo, esmirriado, lleno de arrugas, de mirada estrábica. Explicó la vedette: “La foto no lo favorece mucho. No se le ve la cartera”… El joven náufrago y su bellísima compañera de exuberantes curvas llevaban ya dos años en una isla desierta. Nada les faltaba, pues había ahí agua y abundantes frutos. Vivían una existencia paradisíaca, igual que la de Adán y Eva. Un día ella avistó un navío que pasaba no muy lejos. “¡Rápido! -le dijo llena de excitación a su compañero-. ¡Enciende una hoguera para que vengan por nosotros!”. “La encenderé -respondió él-. Pero ojalá no la vean”… Afrodisio llegó al bar donde por las noches se reunía con sus amigos. Traía el rostro sangrando y lleno de moretones. “¿Qué te pasó?” -se preocuparon ellos-. Con voz feble respondió Afrodisio: “Luché por la honra de una mujer”. Los amigos quisieron saber: “¿Y por qué vienes así?”. Explicó él, sombrío: “Ella no dejó que se la quitara”… Cuando la mamá de Pepito lo dio a luz el obstetra recibió en sus manos al recién nacido y conforme al procedimiento tradicional lo levantó en alto y le dio la consabida nalgada. Ante el asombro de todos Pepito levantó la cabeza y le preguntó furioso al médico: “¿Por qué me pega? ¡Yo no me metí ahí!”… FIN.