El Mañana

martes, 25 de junio de 2019

Edgardo Soriano
¿Y Que diría Da Vinci? Edgardo Soriano

Talento mexicano de exportación

2 marzo, 2019

Bonito domingo mis lectores mensuales de esta su columna, llegó el mes de la primavera, donde ya por fin acaba el frío que tanto odio, además, hay algo que me hace infinitamente feliz cuando llega la primavera, es el olor a la flor de azar, si señoras y señores para mí, no hay olor más grato y reconfortante que el de esa hermosa flor, lo recuerdo porque, de niño la vecina de mi mamá que tenía sembrados muchos árboles de naranja y mandarina impregnaban la cuadra, con ese olor tan característicamente bello, era tan fuerte ese olor que aun cuando las puertas y ventanas de la casa de mi madre permanecían cerradas penetraba la casa, la casa de “Aurorita” , que así se llamaba la Señora dueña de la casa de los naranjos, mantengo unos recuerdos hermosos de esa casa, mis hermanos, vecinos y yo solíamos reunirnos después de la hora de trabajo de “Aurorita”, ella era dueña de una farmacia que queda justo en la esquina de la casa de mi mamá, y ahí nos contaba historias de terror, anécdotas chistosas, amén de los cuentos de hadas que se inventaba y nos contaba, era muy entretenido y divertido escucharla, y, al final llegaba su esposo y se la llevaba en brazos a su casa, y, nosotros obviamente nos despedíamos de ellos con gritos y sonrisas, todo eso aunado al olor de la flor de azar, hacen de mi memoria un paraíso del recuerdo, por eso me encanta la primavera, me hace muy feliz. El pasado domingo estuve al pendiente de los premios “óscar”, la verdad me causó mucha alegría saber que varios compatriotas fueron reconocidos por su excelente desempeño en la rama artística del cine, Cuarón, el máximo ganador mexicano, indiscutiblemente y la verdad mis felicitaciones por esa película, porque no es fácil reproducir tan exactamente una época y trasportarnos en ese momento a ese lugar, en ese “preciso momento”; toda la arquitectura, el urbanismo, los diseños estructurales, todo muy bien cuidado, no se diga los carros, las casas, y, hasta los sonidos de aquel México en la colonia Roma; a Marina de Tavira que también estuvo nominada a mejor actriz de reparto, excelente en su papel de la esposa, representando a la mujer en esa época; sumisa y hogareña, pero que al mismo tiempo las mujeres estaban sufriendo un cambio hacia la importancia de la mujer en el campo laboral, y pues por último Yalitza Aparicio, el fenómeno “hollywoodense” y mundial, me encantó su papel de la muchacha doméstica, que llega de provincia, inocente, entregada y tímida a la ciudad de México, muy bien su interpretación a mi punto de vista, lo aplaudo de pie y estoy muy satisfecho que la hayan nominado a lado de grandes estrellas de la actuación, pero aquí hay un detalle y muy feo; ella por sus rasgos indígenas, por su buena estrella o buena suerte como le quieran llamar, llegó a lo más preciado que un artista de cine quisiera… a ser nominado a esa preciada estatuilla; ella lo logró en su primer papel, en su primer trabajo, en su primera oportunidad, ¿y qué pasó con os mexicanitos? Obviamente que la criticaron hasta destrozarla, se nota que en este país, la envidia es tan inmensa que traspasó fronteras, fuimos expuestos por los comentarios racistas y clasistas de varios “artistas” y gente “inlfluencer” como una CUBETA DE CANGREJOS, si mis lectores, gráficamente así nos catalogaron, como unos envidiosos que no podemos ver triunfar a alguien, porque queremos jalarlo al fondo de la cubeta para que no sobresalga, que triste y que vergüenza que nos hayamos expuesto de esa manera ante el mundo, siendo que nuestro sello como mexicanos es el de ayudar al próximo en las adversidades, ¿es que tiene que pasar una desgracia o sentir lástima por alguien para sacar ese espíritu compasivo? No señores, no hay que envidiar a nadie, ni criticar sin saber que hay detrás de todo lo que han luchado las personas exitosas, detrás de eso hay lágrimas, sufrimiento, sacrificios y mucha soledad, los exhorto a que nos de alegría y orgullo que los mexicanos triunfemos, no solo en este gran país, sino, en todas las naciones del mundo y no solo en el ámbito artístico, también en todas las áreas de ciencia, tecnología, humanidades, arquitectura, medicina, biología, y en todas las áreas que se pueda desarrollar un humano, que siempre los mexicanos seamos los “chingones” en todas partes del mundo, por eso, mi reconocimiento, mi aplauso y mi querer a todas las personas que han sido galardonadas y reconocidas mundialmente por sus talentos y esfuerzos. Y amigos…
A todo esto… y que diría Da Vinci?