El Mañana

martes, 19 de noviembre de 2019

Pedro Chapa Salinas
En voz alta Pedro Chapa Salinas

Tamaulipas retrocede con el PAN

29 septiembre, 2019

Nadie en su sano juicio, dejando filias y fobias al lado, puede atreverse a plantear que Tamaulipas ha cambiado para bien en esta primera mitad de la presente administración. Hace más de tres años muchos celebramos la salida del Partido Revolucionario Institucional del gobierno del estado, que mantenía una hegemonía inexplicable después décadas de pésimas administraciones plagadas de corrupción y complicidad con el crimen organizado; otros, no tantos, se dejaron ilusionar por las promesas de un viento que nunca llegó, para hoy caer en la cuenta de que estamos peor que antes.

Ahora, a tres años de que el Partido Acción Nacional tomara las riendas del gobierno del Estado, vemos como lo que tanto se pregonó en campaña por el hoy gobernador Francisco García, no sólo no se ha cumplido, sino que en muchos de los rubros seguimos igual o peor que en administraciones pasadas a las que, propios y extraños, tanto criticamos.

Para muestra un botón: Los temas primordiales que fueron el pilar del cambio anunciado, como son salud, seguridad y educación, son los que siguen deteriorándose sin freno alguno, y sin que se avizore un proyecto para contrarrestarlo que nos indique lo contrario.

En otros temas que fueron elementales para que la población tamaulipeca se decidiera a echar al PRI del gobierno, fue sin duda, la rampante corrupción que había llegado a niveles insospechados de descaro e impunidad dentro y fuera del gobierno. Aquí, la falta de transparencia y los manejos discrecionales del dinero público, hacen de la actual administración estatal, no sólo incumplir con el mandato recibido en las urnas, que en su gran mayoría coincidimos en el hartazgo al descaro de tanta ratería, sino que hoy por hoy, se siguen practicando los mismos vicios y las mismas transas que antaño, y en muchos de los casos ha empeorado con nuevos políticos y pseudo-empresarios enriquecidos de la noche a la mañana.

La inseguridad sigue siendo el talón de Aquiles de nuestro Estado. Así lo reconoció una de las organizaciones más reconocidas en nuestro país sobre el tema, México Unido Contra la Delincuencia, (MUCD), que en su reporte más reciente, en donde da a conocer que los delitos del fuero común como el robo, el secuestro, la extorsión, y el homicidio se han disparado en los últimos años hasta en un 23, 26, 28, y 29 por ciento respectivamente, y cuya ineficiencia del gobierno estatal en su combate tiene atemorizada a la población ya que, ante algún siniestro, prefiere no denunciar por considerar represalias del gobierno que la mayoría ubica coludido con el crimen organizado.

Sorprende e insulta la declaración del Gobernador en su tercer informe cuando éste presume y generaliza que el Estado se encuentra en color “verde”, en cuanto a seguridad se refiere, de acuerdo al semáforo.mx. Lo que con intención de engañar omite Cabeza, es que en este rubro al que se refiere, cuya verdadera medición es la incidencia delictiva, y cuya subjetividad por su metodología es evidente, es que resultado de esa misma fuente en la que se apoya para determinar su aseveración con temible ligereza, también nos ubica en primer lugar en secuestros, número 12 en extorsión, y 15 en homicidios, a nivel nacional.

Precisamente por esta manera de presentar datos a la ligera, maquillados, o con un sesgo a conveniencia, práctica remasterizada de una herencia del PRI nefasto, es por lo que la ciudadanía tamaulipeca, en su gran mayoría, ha ubicado a este gobierno como una continuación del pasado, sólo que con una ligera diferencia, esto es, el descaro de querer jugar con la inteligencia de su propio pueblo. La gente en Tamaulipas está más consciente que nunca, y sabe que lo que se pretenden simular como un avance, es en realidad un estancamiento y en muchos de los casos un verdadero retroceso de proporciones fallidas.

ADENDUM

Lo bueno de este tema es que no estamos solos. Efectivamente, como el mismo Francisco García lo reiteró en su mensaje con motivo de su tercer informe de simulaciones de gobierno, “en México se siente…”, y agregaríamos, en Tamaulipas también.

Por lo que respecta al enorme esfuerzo por desvirtuar las opiniones que contravienen a su gestión, otra de las prácticas nefastas que no sólo no han cambiado sino que han empeorado evidentemente, es el derroche de dinero público para comprar las líneas editoriales de una gran mayoría de los medios de comunicación estatales, municipales, y hasta algunos muertos de hambre nacionales. Todo para imponer una versión completamente alejada y contraria a la realidad de lo que sucede en el Estado.

Pena les debería de dar a los que se prestan a estas lamentables prácticas de vender su opinión. Peor todavía están los que los leen, y para llorar los que les creen.