El Mañana

domingo, 17 de noviembre de 2019

Pedro Chapa Salinas
En voz alta Pedro Chapa Salinas

Tercer país seguro a la fuerza

21 julio, 2019

Estamos ante una crisis humanitaria. Ante esta realidad, parece que muchos están haciendo lo propio por defender cada quien lo suyo, pero muy pocos haciendo lo correcto y lo debido por ayudar a aliviar la causa raíz de dicha crisis, que por ende resolvería la problemática de egocentrismo social en que se ha convertido esta actitud de “…cierren la puerta detrás de mí, y sálvense quien pueda”.

Lo que estamos viendo lamentablemente y con gran decepción es la manera en que las decisiones de una sola persona, pero con todo el poder del mundo, como lo es el del Presidente de Estados Unidos de Norteamérica, es capaz de dividir a sus habitantes y destruir al mundo entero.

La resolución emitida por Trump el martes de la semana que hoy termina, aparte de violar todos los estatutos y convenios internacionales que versan sobre la materia de inmigración y de la que son parte nuestros vecinos del norte, rompe con los acuerdos alcanzados hace ya un mes en Washington, en la comitiva encabezada por el canciller de nuestro país, Marcelo Ebrard.

Recordemos que el tema principal en aquella crisis originada también por las ocurrencias del ocupante de la Casa Blanca, no era precisamente el migratorio, sino el comercial, con la amenaza y el blof de los aranceles, armas predilectas del magnate xenófobo convertido en presidente de los gringos por los rusos.

Lo que siempre se pretendía desde aquel lado del río era que nos convirtiéramos en tercer país seguro. Y al no conseguirlo, dados los candados y las restricciones que se tienen para ello, además de que en nuestro país, al menos, se debe someter dicha propuesta a la aprobación del Senado de la República, pues no quisieron depender de ello y tan simple como eso, lo han logrado de manera unilateral con esta resolución que a la letra dice, palabras más, palabras menos, que toda persona que desee solicitar asilo en los Estados Unidos no podrá hacerlo, mientras que, para entrar a su territorio, hayan pisado el nuestro.

El “tercer país seguro” es un término de excepción a la Convención sobre el Estatuto de los Refugiados que se aplica a los países en que los refugiados pueden disfrutar asilo sin ningún peligro, esto de acuerdo con la Oficina del Alto Comisionado de las Naciones Unidas para refugiados.

Según este concepto, los solicitantes de asilo pueden ser devueltos a los países donde podrían haber solicitado y no está en peligro su seguridad, pero “teniendo en cuenta que dicha concesión puede suponer una carga excesiva para ciertos países”; éste último es el precepto en el que la administración de Trump está justificando la medida. Nada más absurdo que suponer que para los gringos esto resulta en una “carga excesiva”, y para nosotros no.

Además de esto, unos de los requisitos elementales para que se dé la condición de tercer país seguro, es necesario que el país designado cumpla con el principio de no devolución así como garantizar a los solicitantes residencia legal, acceso a la salud, a la educación, al trabajo, así como propiciar la reunificación familiar. Algo que si a nuestros vecinos del norte, quienes son el país más rico sobre la faz de la tierra, no se les posibilita, pues mucho menos a nosotros.

Hoy en día estamos inmersos en una situación a todas luces desigual y desequilibrada, en la que nos tocará negociar en circunstancias desfavorables ante el enviado de Trump a nuestro país el próximo miércoles, Mike Pompeo, quien viene con la espada desenvainada.

ADENDUM

Para variar un poco. La expresión nada afortunada“¡Váyanse a su país!” del excelentísimo Presidente de los Estados Unidos de Norteamérica dirigida a un grupo de diputadas, quienes por cierto, aparte de ser ciudadanas de aquel país y nacidas en el mismo, fueron votadas para representar a su distrito ante el Congreso General, no tiene paralelo alguno en la historia. Tan es así que quedó asentado un punto de acuerdo en el que se condena lo dicho por Trump por ser de carácter xenófobo y racista.

Lo peor del caso no es solo eso, sino que cada día es más probable su reelección gracias a estos comentarios y a los desplantes en contra de nuestro país. Ya se la halló, sólo tiene que dividir a sus habitantes, y destruir al mundo entero.