El Mañana

martes, 23 de abril de 2019

Los Redactores
Río Revuelto Los Redactores

Trifulcas

13 abril, 2019

Como ya están a días -casi horas- de que inicien las campañas, el gobierno municipal ha procurado figurar en cuanto evento público se pueda y promover su color, precisamente este fin de semana previo a la contienda quisieron hacer de todo.

La fila de locales en el Puente II es constante escenario de trifulcas -y más estos días- pues es común que foráneos se incorporen a la línea lo que causa molestia entre los usuarios de esta frontera que en muchas ocasiones no se quedan con las ganas de externar su inconformidad, lo que constantemente llega a terminar en golpes.

En temporada de densos aforos, se conjuga la desesperación que provocan las altas temperaturas y estar por horas en una fila, por lo que cuando se generan los incidentes, los conductores ya van bien “calientitos”.

Hablando de pleitos, ayer circuló con fuerza un video en el que aparece un hombre africano peleando a golpes con una mujer presumiblemente del mismo origen, ambos migrantes, afuera de uno de los refugios de la localidad.

Sin excusar este hecho violento de un hombre contra una mujer, debemos recordar las tensiones a las que se les han sometido recientemente.

Solo en la Casa AMAR ya superaron los 400 migrantes -cuando la capacidad del refugio es para 100-, lo que implica una enorme necesidad de alimento, ropa y espacio, pues a pesar de que las instalaciones son amplias, son insuficientes para el cúmulo de personas que hay hoy en día, pues excedió tanto su cupo que muchos deben dormir en carpas improvisadas en el patio del lugar.

Esta clase de crisis lleva a muchas personas incluso a sacar lo peor de sí, pues siendo honestos, es difícil imaginar que un recinto que subsiste de la beneficencia pueda tener recursos para dar desayuno, comida y cena completa para 400 personas todos los días, evidentemente esto implica que sí se puede abarcar a todos, las porciones deben ser muy reducidas, lo que lleva a muchos de los migrantes africanos a salir a las calles, sobre todo quienes tienen hijos pequeños y buscan completar su alimentación.

La ciudadanía ha señalado que en muchos casos no se ven tan necesitados, esto es porque se clasifican básicamente en dos grupos, pues por un lado están quienes tienen familiares en Estados Unidos que les envían ropa, dinero y hasta celulares para hacer su estadía de espera de asilo más cómoda, mientras que otros tantos llegaron a la ciudad apenas con lo que traían puesto, estar en un lugar con un idioma y cultura radicalmente distintos es un gran reto, aun así ante los neolaredenses se han mostrado agradecidos con la ayuda que se les otorga.