El Mañana

jueves, 18 de abril de 2019

Catón
De política y cosas peores Catón

Trompetilla en Chihuahua

5 marzo, 2019

Don Chinguetas le informó a su esposa doña Macalota: “Tomé un seguro de vida. Si me muero recibirás una buena cantidad”. “No te hubieras molestado -replicó la señora-. Con que te mueras tengo”… Cuando notes que se te están olvidando las cosas lo mejor que puedes hacer es olvidarte de eso. Yo he olvidado ya quiénes fueron los protagonistas de la anécdota que narraré en seguida… Eran dos escritores españoles, muy amigos entre sí, que por razones que sólo ellos pudieron saber se convirtieron en feroces enemigos. Uno de sus colegas, hombre de buena voluntad, se propuso reconciliarlos. Organizó una comida a la cual invitó a ambos. En el momento de los brindis el organizador del ágape levantó la copa y pronunció estos versos: “Quédese el rencor insano /para enemigos vascuences. /El hombre es del hombre hermano. /Si hay quien extienda la mano /yo sé que habrá quien la estreche”. Los dos escritores enemistados se pusieron al mismo tiempo en pie, se estrecharon la mano, conmovidos, y luego se fundieron en un emocionado abrazo entre los aplausos de la concurrencia. Si en la vida no hemos aprendido a corresponder a los gestos de caballerosidad, cortesía o amabilidad de nuestro prójimo es porque no hemos vivido bien. En diversas ocasiones he encomiado a Javier Corral, gobernador de Chihuahua, por la defensa que ha hecho de la soberanía de su Estado frente a los excesos del poder central. Ahora, en cambio, le envío una respetuosa trompetilla de censura por la actitud incivil y descortés que asumió ante López Obrador, quien hace unos días visitó su Estado. AMLO se comportó en forma no sólo atenta, sino aun amable con el gobernante chihuahuense. Lo defendió de los abucheos con que fue recibido por sus malquerientes; dijo que tiene derecho a disentir y pronunció una frase que es para recordarse: “Merecen más respeto los opositores que los abyectos”. La he anotado para que el Presidente y los suyos no la olviden. Lejos de agradecer esas menciones favorables Corral guardó un silencio hosco, primer Gobernador que no toma la palabra para dar la bienvenida al Mandatario, agradecer su presencia y desearle éxito en su gestión. Eso no es de buenos políticos. Tampoco es de caballeros. Con tal motivo envío desde aquí una trompetilla a Javier Corral. Como es trompetilla respetuosa no va entre signos de admiración, ni con mayúsculas. Va solamente así: ptrrrrrr… Don Carmelino y doña Pomponona fueron de viaje a un sultanato arábigo. El sultán se enamoró de la profusa anatomía de la adiposa dama, cuya crasitud le llenó el ojo en forma tal que por poco se le desborda. El poderoso señor hizo que don Carmelino fuera llevado a su presencia por un par de forzudos jenízaros, y cuando lo tuvo frente a sí le dijo: “Te doy 400 camellos y una cabra por tu mujer”. El necio marido no se ofendió por esa inmoral propuesta. Pensó que ni siquiera la cabra iba a poder documentar en el avión, menos aún los centenares de camellos. Respondió: “El ganado no me interesa”. “Entonces -propuso el sultán- te ofrezco por tu mujer su peso en oro”. Contestó el marido: “Deme un mes”. “¿Para pensarlo?”, inquirió el magnate. “No -contestó don Carmelino-. Para someterla a una dieta de engorda que la haga pesar por lo menos unos 10 kilitos más”… Candidito, joven varón sin ciencia de la vida, casó con Dragonaria, mujer que del mundo sabía más que Carl Sagan y Stephen Hawking puestos juntos. Al empezar la noche de bodas el desposado tomó por los hombros a su flamante mujercita y le preguntó: “Dime, Dragonaria: ¿soy yo el primer hombre?”. “¡Ay, Candi! -respondió ella con tono de impaciencia-. ¿Por qué todos los hombres preguntan lo mismo?”… FIN.