El Mañana

jueves, 22 de agosto de 2019

Oscar Leal
Aventuras del Mantarraya Oscar Leal

Un año más de vida, pescando

27 junio, 2019

Dentro de las mil y una opciones disponibles existentes para celebrar un cumpleaños para un ser humano, los pescadores de hueso colorado sólo pensamos en una sola, “reunirnos” con los mejores amigos y realizar una aventura de pesca en nuestra presa favorita, claro me refiero a la presa Falcón, pues así como se las platico, el tremendo Édgar y el arqui Armando, oriundos de Nueva Ciudad Guerrero se ponen a modo para recibirnos.
En compañía del tremendo Luis, Carlos, Óliver, Nacho y Saúl, bajo el lema de “amigos al ataque”, nos arrancamos a las márgenes de la presa donde podremos disfrutar de nuestra amistad con el pretexto de celebrar mi aniversario practicando este maravilloso deporte, que tantas alegrías me ha dado a lo largo de mi existencia.
Después de recibirnos como excelentes anfitriones con un guisado de barbacoa de res con tortillas de harina, el supremo almuerzo nos da la fuerza necesaria para dividirnos en partes iguales sobre tres embarcaciones (mientras el arqui se queda en tierra firme para preparar la comida, dejando el menú como sorpresa), nosotros rompemos filas con la panza llena y enfilamos rumbo a los bancos de arena, justo frente a la isleta con un día excelente y soleado; las aguas turbias debido a una lluvia de la noche anterior nos dejan un fondo con aguas revueltas.
Aprovechando el área de poca vegetación, colocamos paletones en busca de capturas profundas, pero una hora después no nos ofrecen resultados positivos, hasta que el tremendo Nacho decide atacar las orillas y ahí se da el primer enganche del día, paso seguido adoptamos su técnica a ritmo lento, no movemos frente a una piqueta y “PPOOMM”, los enganches empiezan a fluir sobre las tres embarcaciones.
Metros más adelante, una gran mancha de robaletas revoloteando sobre el agua las pone al descubierto; mientras se alimentan, aprovechamos su distracción las rodeamos y empezamos a atacarlas desde los 360 grados con nuestros señuelos, nuestros niveles de adrenalina se disparan a mil, los enganches de a uno por tiro nos mantienen ocupados por más de 20 minutos, sin tiempo a seleccionar medidas todas van directo al vivero.
Una vez que la mancha se disipa, los enganches desaparecen y de inmediato rompemos el silencio bajo la euforia de saber que lancha obtuvo más capturas, empezamos a sacar una por una y después de contabilizarlas las regresamos al agua, con un promedio de 40 enganches por embarcación. La tercia de Édgar, Nacho y Óliver se llevan el triunfo al sumar 53 descargas de adrenalina.
Un par de horas después, ya avanzada la tarde, después de una tremenda asoleada, recibimos la llamada para regresar al campamento, donde el arqui Armando ya nos esperaba con nada más y nada menos que un gordo borrego, el cual muestra su tierna carne tras pasar tres horas girando sobre la leña y a su lado un molcajete rebosando con salsa macha se tornaban como el mejor regalo recibido por este su humilde servidor; para coronar este aniversario y día especial de pesca en compañía de mis grandes amigos, mil gracias por todas sus muestras de cariño…
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