El Mañana

jueves, 23 de enero de 2020

Pedro Chapa Salinas
En voz alta Pedro Chapa Salinas

Un artero golpe contra el Pueblo

17 noviembre, 2019

Mucho se
ha dicho sobre lo ocurrido en Bolivia esta semana que termina, principalmente
se escuchan dos versiones diametralmente opuestas que, dependiendo de la
posición en que se encuentren en relación con su ideología, es como procesan y
vierten los distintos puntos de vista con que se han juzgado los recientes y
lamentables acontecimientos en Cochabamba.

Sobran,
sobre todo del lado que condena al indio, los comentarios simplistas y calificativos
despectivos, una serie de sentimientos agresivos, de despecho, y de una
evidente xenofobia, que sobreponen en relieve una profunda ignorancia y
desconocimiento completo de la historia; pero sobre todo, se dejan influenciar,
de manera por demás fácil e ignorante, por la propaganda conservadora de una
ultraderecha fascista que toma por asalto a nuestra región.

Habremos,
para situar la trama en comento, de contextualizar los acontecimientos que han
hecho de un país como Bolivia transitar en muy poco tiempo, de ser un pueblo
explotado y oprimido por la injerencia extranjera de empresas transnacionales
que sin pudor ni vergüenza se apropiaban de los recursos naturales, a un
ejemplo aislado de modelo de Estado Plurinacional y Soberano, como ninguno en
América.

En sólo 13 años, Bolivia paso de ser el
país más pobre de América, a ser el país con mayor crecimiento; en este corto
tiempo incrementó
su PIB en 400%; de hecho uno de los acontecimientos que dispararon la rebelión
del pueblo en su gran mayoría indígena, fue que el antecesor de Evo Morales, en
acatamiento a los intereses transnacionales, pretendió privatizar el agua de
“lluvia”; con Evo como presidente, se nacionalizo el gas, y el agua se estableció como Derecho
Humano.

Cuando
los ex presidentes
que antecedieron a Evo estudiaron en Harvard, Yale o Europa, presumiendo
maestrías y doctorados, se dedicaron a robar y a entregar los recursos
naturales a manos llenas a los codiciosos empresarios norteamericanos, mientras
que la presidencia en manos de un hombre pobre e indígena, dirigente sindical,
que sin haber terminado la escuela primaria, permitió e impulso un desarrollo sin precedentes en
esta gran
nación.

Durante
el mandato de Morales se gobernó de la mano con la gente; se promovió la
cultura y el respeto al medio ambiente como nunca, se creó la pensión para
adultos mayores, y se becó a todos los estudiantes de Bolivia; el analfabetismo
paso de 25%, a 2.5%;  se edificaron más
de mil escuelas públicas; se construyeron más de 7 mil centros deportivos; se
crearon cientos de fábricas nacionales, miles de cooperativas, y hasta pusieron
en órbita su propio satélite.

Los
disturbios que ocasionaron la renuncia del presidente boliviano con mayor éxito en la
región, no se pueden entender sin la intromisión de los intereses económicos y
políticos de los dueños del dinero que ven a este país como una mina,
literalmente hablando. La imagen de los opositores, que hoy concretan el golpe
de Estado con una Biblia
en la mano, y proclamando la salvación de Bolivia por Jesucristo, que son, por
cierto, una minoría, y que anuncian –en propia voz del autoproclamado
Ministerio de Gobierno de facto—una “cacería” contra los “animales” que estén
en contra de los golpistas, es una regresión a lo más gregario de este mundo,
algo así como lo de Pinochet, avalado por los gringos y por uno que otro
ignorante trasnochado.

ADENDUM

Por
cierto, y hablando de títeres del Imperio, vergüenza y desfachatez la posición
del servil secretario de la Organización de Estados Americanos (OEA), un tal
Almagro, que por cierto, lo desconociera el ex presidente del Uruguay, José Mujica, de quien fuera su ministro de Relaciones Exteriores.

Sólo para que sepa usted, estimado
lector, estimada lectora, de qué clase de calañas están operando en la tarea de
proteger los intereses más oscuros de la oligarquía norteamericana.

¡Cuidado
con el conservadurismo reaccionario y el fundamentalismo religioso, que se
encuentra peligrosa y lamentablemente resurgiendo entre nosotros!