El Mañana

viernes, 06 de diciembre de 2019

Pedro Chapa Salinas
En voz alta Pedro Chapa Salinas

Un dato interesante sobre la Cartilla Moral

3 febrero, 2019

Corría el año de 2010, Andrés Manuel López Obrador emprendía su segunda campaña presidencial, y Doña Ninfa Deándar Martínez lo recibía en su casa, como es costumbre en cada visita que hace el ahora Presidente de la República, a nuestra ciudad. Días antes del evento, recibimos su cordial invitación para acompañarla en un desayuno que junto a su familia le preparaban de bienvenida al entonces candidato, quien fiel a su tradición de recorrer el país a ras de suelo, regresaba a Nuevo Laredo por enésima ocasión en su afán incansable por convencer al pueblo de la posibilidad de lograr una verdadera transformación nacional.
Para entonces, ya nos habían robado dos elecciones, el país se caía a pedazos y se teñía de sangre por la violencia de una guerra sin cuartel emprendida sin estrategia ni plan. La gente empezaba a entrar en cuenta del fraude que resultó la falsa transición que desaprovechara Fox y el partido de derecha que lo engendró; concluía así un segundo sexenio fallido panista, y con él crecía el descontento general que se veía traicionado en la enorme expectativa de cambio generada. Se constataba lo que venía advirtiendo Andrés Manuel desde tiempo atrás, que efectivamente, el PRI y el PAN eran lo mismo, y que su común denominador es la corrupción.
Sobrio, modesto, y sin la parafernalia que suele distinguir a los políticos sin vocación, llego puntual a la cita aquella lluviosa mañana el candidato; lo esperábamos en el comedor de la casa de Doña Ninfa, una mesa por demás sui generis, pero integrada por personalidades todos preocupados por las condiciones que atravesaba la ciudad e interesadas en apoyar, cada quien desde su trinchera, el trabajo incansable y la labor de convencimiento de López Obrador. Todos participamos en una charla que, gracias a la franqueza de los asistentes, se tornara más que amena, siempre aportando ideas y soluciones para tratar de componer el rumbo país.
La plática se centraba en la convicción que todos compartimos de la necesidad de sanear la vida pública en nuestro país, y por consiguiente el compromiso que debíamos asumir como ciudadanos de volver hacia los valores que como raza de bronce nos había distinguido desde nuestros ancestros, como la ética, el civismo, y la honestidad, tirados a la borda por el mal ejemplo de nuestros gobernantes.
Ahí presente se encontraba el maestro decano, don Manuel Ignacio Salinas, quien con su siempre ilustre manera de evocar la historia de México, trajo a colación la Cartilla Moral, aportación en su momento infructífera del célebre don Alfonso Reyes.
Tal fue el interés de Andrés Manuel sobre el citado documento que, en su afán de encontrar propuestas que ayudasen a sacudir la conciencia ciudadana en torno a la dignificación de la vida nacional, solicitó al maestro y amigo de Doña Ninfa que tuviera la amabilidad de hacérselo llegar para integrarlo como pilar para la lucha contra la corrupción. Desde entonces, aquella modesta, pero a la vez brillante aportación de un neolaredense ejemplar, fue retomada y desempolvada de los anaqueles de la historia para ser puesta en circulación y repartida en mano entre el pueblo de México en una ceremonia oficial la semana pasada, como símbolo e insignia de la cuarta transformación.