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5 julio, 2020

Un domingo sin agua, sin camión, sin HEB, sin Oxxo



Si hoy planeaba comprar el mandado en camión, lavar la ropa o adquirir unas cervezas en el Oxxo, pues se convirtió en uno de los domingos más raros, incluso más raro de lo que se ha tornado ya con esta pandemia.

Para el neolaredense modesto, un domingo implica ir por los víveres al supermercado, tal vez utilizando el transporte público, llevar a los niños al cine o al parque y de regreso levantar un seis de cerveza; hoy nada de eso está disponible, si nos lo hubieran dicho a principios de año, no lo creeríamos.

Este fin de semana quedó suspendido el transporte público, supermercados y tiendas de conveniencia de cadena y para colmo hasta el servicio de agua en un sector populoso de la ciudad; los cines, parques y lo demás ya tiene más tiempo, tanto que ya es sólo un distante recuerdo.

Cerrar supermercados y tiendas de conveniencia no fue la solución para reducir la dispersión de contagios, al menos no para favorecer el distanciamiento social, pues al final la gente que hacía compras en fin de semana, se juntó con los que acostumbran a hacer eso en miércoles, jueves y viernes, se aglomeraron y se expusieron igual o peor al virus.

Si no se habían expuesto a las aglomeraciones entre semana, lo hicieron en el fin, sobre todo si les pagaron hasta el sábado, al juntarse con otros en la misma situación, pero en lugares aún más pequeños como farmacias, carnicerías y tiendas de barrio.

Al final, pareciera que no pensaron en el costo-beneficio de estas medidas, pues lejos de cuidar a los ciudadanos los expusieron más, a menos que esa fuera la intención, fingir que quieren cuidar, pero exponen más a contagios.

Imponer la restricción de 10:00 de la noche a 5:00 de la mañana tampoco surtió efecto, para el neolaredense, si no hay multa, no es de verdad; todo esto se vio reflejado en las noches de este fin de semana cuando la gente andaba en la calle en sus actividades sociales prácticamente como cualquier viernes o sábado, si acaso hubo algunos exhortos por parte de alguna autoridad no se enteraron suficientes personas como para que se reflejara.

A pesar de que se suponía que no había establecimientos de algún tipo -exceptuando farmacias- que estuvieran abiertas después de las 10:00 de la noche, muchos parecían tener motivos -no esenciales- para salir, ayer especialmente, emanaba el humo y la música de muchas viviendas neolaredenses que eran anfitrionas de festejos y carnes asadas, la mayoría habiéndose surtido de cerveza y carne con antelación.

Por si fuera poco todo lo anterior, se suspendió el servicio de agua potable de forma programada en varios sectores de la ciudad, se les ocurrió programar un “mantenimiento” justo en un domingo, cuando al ciudadano promedio ya se le había privado de muchas cosas.

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