El Mañana

martes, 18 de junio de 2019

Catón
De política y cosas peores Catón

Un marido sexenal

6 abril, 2019

El recién casado llevó a su noviecita a conocer las Cataratas del Niágara. Comentó ella, desdeñosa: “¡Bah! ¡Otra de las cosas que no son tan grandes como yo creía”… La esposa del Lic. Ántropo contrató a una empleada a fin de que aseara la oficina del abogado. Le dijo: “Se encargará usted de limpiarle el bufete a mi marido”. “¡Ah no! -respondió con enojo la mujer-. ¡Eso que se lo limpie él mismo!”… Don Añilio cumplió 40 años de casado. Al día siguiente de la celebración comentó: “Cuando nos casamos mi mujer no hallaba cómo contenerme. Anoche no hallaba cómo consolarme”…Don Chinguetas llegó a su casa entrada ya la noche. Su esposa, doña Macalota, lo esperaba vestida con vaporoso negligé, medias de malla con liguero y pantaletita crotchless. Además había puesto a helar una botella de champaña. “¡Carajo! -exclamó don Chinguetas irritado-. ¿Otra vez chocaste el coche?”… La mamá de Pepito lo llevó con un especialista, pues el pequeño presentaba cierta dificultad de movimientos. El facultativo procedió a examinarlo. Le preguntó: “¿Dónde está la nariz?”. Pepito se llevó un dedo a la nariz. “¿Dónde están las orejas?”. El chiquillo se llevó las dos manos a los oídos. “¿Dónde están los ojos?”. Pepito le dijo a su mamá: “Vámonos, mami. Este indejo no sabe ni dónde están las cosas”… El doctor Ken Hosanna amonestó a su enfermera: “Es cierto que el paciente presenta riesgos de contagio, señorita Florencina, pero eso no justifica que le aviente usted el supositorio con cerbatana”… El sultán exclamó desolado ante su harén: “¡No es posible! ¿A las trescientas les duele la cabeza?”… En la merienda de los jueves las señoras empezaron a conversar acerca de la asiduidad amorosa de sus respectivos cónyuges. Todas se admiraron -y en el interior sintieron un asomo de envidia- cuando una esposa joven declaró que su marido era de todos los días, y veces hasta de dos veces en el mismo día. Otra dijo que el suyo era de cada tercer día. La siguiente manifestó que su esposo le mostraba su amor una vez por semana. La siguiente reveló que su marido era mesero: una vez al mes. Hubo otra que confesó que su cónyuge era como la declaración de impuestos: anual. “Pues el mío -suspiró una señora- era sexenal. Y nada más llegó hasta Fox”… Don Algón le dijo a su linda secretaria Rosibel: “Tengo registradas todas las veces que hemos hecho el amor”. “¡Qué romántico! -exclamó Rosibel-. ¿Las tiene usted registradas en su diario?”. “No -replicó el ejecutivo-. En el talonario de mi chequera”… Cuatro señoras casadas intercambiaban confidencias sobre los métodos anticonceptivos que empleaban. Una recurría a la píldora. La otra se hizo implantar el IUD. Una tercera prefería el diafragma (ella dijo “el diagrama”). Declaró doña Macalota: “Yo uso aceite de comer”. “¿Aceite de comer?” -se sorprendieron las presentes. “Sí -confirmó ella-. Antes de ir a la cama me unto aceite de comer en todo el cuerpo, y cuando mi marido se me quiere subir se resbala”… FIN.