El Mañana de Nuevo Laredo

Pedro Chapa Salinas

En voz alta

Pedro Chapa Salinas

3 enero, 2021

Un mejor año para todos



En un esfuerzo por ser lo más objetivo posibles, lo que esto se suponga quiera decir, y si esto es acaso posible en medio de lo sujetos que estamos a nuestras ataduras, tabúes y creencias preestablecidas, muchas veces cayendo en clichés y lugares comunes que nos acercan más a objetos prejuiciales limitados que, a seres humanos pensantes con un mínimo de raciocinio adquirido, trataremos de abordar uno de los temas más controvertidos y a la vez polémicos que nos afectan como sociedad, a una escala que va, desde lo más regional, hasta lo más universal posible: La unidad y nuestro instinto de sobrevivencia.
A través de los años nuestros ancestros nos han dejado grandes enseñanzas, muchas veces y para desgracia de nuestra evolución misma como personas, ignoradas y menospreciadas por una la gran mayoría de nosotros. Desde lo más elemental y gregario, como entender que la fuerza coordinada de grupo puede más que cualquier esfuerzo unitario, por más que éste insista en poseer un poder egocéntrico supremo, hasta lo más sofisticado y complejo, como comprender que todos debemos ser iguales, o al menos aspirar a ello, ante cualquier circunstancia, sin importar raza, credo o condición social preexistente.
Recientemente, desde que se diera por terminada la guerra fría del último cuarto del siglo pasado con la perestroika y la consecuente caída del muro de Berlín, abriéndose un mundo nuevo de posibilidades ilimitadas, multicultural, global y más incluyente, en el que las divisiones, no sólo territoriales, sino mentales y raciales fueron derribadas por un instante. Pero al mismo tiempo, en contrasentido, se comenzaba a gestar un sentimiento intolerante entre grupos extremistas que, motivados por la conservación del poder mediante la violencia de la fuerza bruta sobre el débil y menos afortunado, que ha venido a dividirnos hoy como sociedad entera.
Últimamente hemos sido advertidos, una vez más, que, por más inteligentes que creamos que somos, si no tenemos claro el principal objetivo que como habitantes de este planeta tenemos de cuidarlo y de cuidarnos, consecuentemente debiendo trabajar juntos en el mismo sentido, entraremos de nuevo en la ruta de la autodestrucción que habíamos creído ya superada. Asimismo, y en el mismo camino, si no hemos entendido que, de no velar por el bienestar de los que menos tienen, de los desvalidos, de los enfermos, de los pobres, y de los menos afortunados, estaremos, muy seguramente, padeciendo una nueva desgracia mundial peor aún a la que nos ha tomado por sorpresa.
Hemos dejado atrás un difícil año, pero sin embargo estamos iniciando este nuevo con los más altos índices de pobreza y desigualdad a nivel mundial a causa de la pandemia. No podemos ser egoístas y pensar que por no habernos afectado el Covid-19 en lo personal, y por consecuencia estemos bien de salud, moral y económicamente, así esté la suerte de la gran mayoría. Por el contrario, de ser afortunados por no haber sido alcanzados por el virus y sus desastrosas consecuencias, debemos tener el compromiso, pero, sobre todo, la consciente obligación de apoyarnos mutuamente y hacer todo lo posible para salir adelante y que podamos pronto decir que lo peor, efectivamente ya pasó.

Adendum:
Se calienta el clima político en nuestra ciudad. Dos serán las opciones a elegir. Una ya se define vendiendo su alma al diablo desenmascarándose lo que siempre fue una alianza de corrupción e impunidad. El PRIAN por un lado se presta para seguir manteniendo el régimen perverso en contra del pueblo dirigiendo una desesperada ofensiva en contra del cambio. Y por el otro lado, se encuentra la oportunidad, ésta sí, histórica, de optar por una verdadera transformación.
Depende de usted, estimado lector, estimada lectora, que estemos a la altura de las circunstancias y rechacemos más de lo mismo dando un paso hacia adelante, o nos quedemos postrados en el ostracismo, la indiferencia y la continuidad.
¡Nos llegó la hora de la verdad!

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