El Mañana

domingo, 15 de diciembre de 2019

Pedro Chapa Salinas
En voz alta Pedro Chapa Salinas

Un Plan de Desarrollo por fin Nacional

30 junio, 2019

Desde que tengo uso de razón hemos visto como se presentaban al inicio de cada administración un documento extenso lleno de objetivos, metas y acciones que no representaban, en lo más mínimo, la realidad en que vivimos. Capítulos enteros con fórmulas y recetas técnicas impuestas desde el exterior que parecían sacadas de un libro de J.J. Benítez, más que un trazo realista bien delineado de donde estamos, hacia dónde, y cómo debemos llegar, durante un periodo sexenal. Y lo más importante, poniendo en el centro el bienestar nacional.

Todo giraba en torno a una política neoliberal donde lo más importante era el desmantelamiento del Estado, incitando el capitalismo de cuates, en donde la principal concepción del desarrollo era mantener en la agenda los números macroeconómicos que nos dictaban organismos financieros extranjeros, sin importar que durante más de treinta años se incrementara la brecha de la desigualdad de manera exponencial. Esto es, no sólo no nos desarrollamos durante todo este tiempo con estos pseudo-planes, sino que quedamos inmersos en la corrupción de los malos gobiernos que los aplicaron.

Informes iban y venían, todos festejando logros inventados, caras alegres, pero sólo de políticos y empresarios que se volvían multimillonarios de la noche a la mañana. Números y datos maquillados, mentiras e irrealidades vestían de triunfo a los gobernantes en turno, burócratas e invitados especiales aplaudían de rodillas para seguir conservando la chamba o el contratito. Mientras el ciudadano de a pie, quien no era invitado ni bienvenido al festejo privado del informe público, se quedaba afuera esperando la limosna y las migajas que caían debajo de la mesa.

Hoy las cosas han cambiado con el mandato popular expresado en las urnas hace precisamente un año. El mensaje de la mayoría ciudadana es claro y contundente. No más políticos corruptos, ni empresarios que en contubernio amasan fortunas mal habidas a costa del erario. Ese es el principal diagnóstico de la 4T, que aunque no le simpatice a la minoría rapaz por ver sus intereses doblegados, es la realidad de país que nos ha heredado una generación de tecnócratas sin escrúpulos. Y a partir del reconocimiento responsable de este hecho que no admite ningún cuestionamiento, es de donde se hace el nuevo trazo del camino correcto por el que debemos transitar como nación.

En un documento sencillo y de fácil entendimiento que invito a usted, estimado lector, estimada lectora, a leer y releer, se encuentran los lineamientos claros y concisos de una visión de país completamente diferente a lo que estábamos ya por desgracia acostumbrados. Sus principios rectores versan sobre la honestidad y la honradez; No al gobierno rico con pueblo pobre; Al margen de la ley, nada; por encima de la ley, nadie; Economía para el bienestar; El mercado no sustituye al Estado; Por el bien de todos, primero los pobres; No dejar a nadie atrás, no dejar a nadie fuera; No puede haber paz sin justicia; El respeto al derecho ajeno es la paz; No más migración por hambre o por violencia; Democracia significa el poder del pueblo; Ética, libertad, confianza.

“En el último año del presente sexenio, en suma, el país habrá llevado a cabo lo sustancial de su cuarta transformación histórica, tanto en el ámbito económico, social y político, como en el de la ética para la convivencia: se habrá consumado la revolución de las conciencias y la aplicación de sus principios –honradez, respeto a la legalidad y a la veracidad, solidaridad con los semejantes, preservación de la paz– será la principal garantía para impedir un retorno de la corrupción, la simulación, la opresión, la discriminación y el predomino del lucro sobre la dignidad.” Termina diciendo el histórico documento.

Adendum:

“Voy a respetar la macro economía, voy a cuidar que el presupuesto se aplique conforme a la ley; no voy a endeudar al país, no me voy a reelegir, voy a procurar la democracia y soy partidario del mercado libre y la propiedad privada.” Apenas se asoma la amenaza de un arancel fuera de lo pactado y el presidente se mueve como ningún presidente lo ha hecho para eliminar esa posibilidad. Que más garantías le pueden pedir que lo que está ofreciendo el Presidente. ¿O quieren que le den un aval de que si pierde dinero se lo van a regresar; o que le den a ganar toneladas de dinero vía privilegios corruptos en contubernio con el gobierno? ¿A que le llaman garantía? A mí si me garantizan el derecho de libertad y el derecho empresarial de crear riqueza, no necesito más garantías. Ningún negocio sin riesgo es moral, pero en México la inmensa mayoría de las grandes fortunas son mal habidas ya que se basan, o en monopolios, o en contubernios con el gobierno.

Pues claro, se termina eso, y los pseudo empresarios empiezan a temblar, “quieren más garantías”, no entiendo…, cuando piden más garantías que las que se han dado, que es respetar los principios básicos del libre mercado, de la libertad, y la democracia, son las únicas garantías que un verdadero empresario debe exigir para ser creativo y genera riqueza, punto.

(Extracto de entrevista realizada por Cristina Sada al empresario de Cancún, Marcos Constandse)