El Mañana

viernes, 28 de febrero de 2020

Oscar Leal
Aventuras del Mantarraya Oscar Leal

Un regalo mejor

19 diciembre, 2019

Como todos los años dentro de las fiestas navideñas, retomo una tradición inculcada por mis padres y me dedico a juntar ropa, calzado y juguetes que se encuentren en buen estado; a nivel personal al ofrecerlos a familias de escasos recursos he logrado provocar sonrisas y gestos de agradecimiento que año con año me motivan a realizar esta actividad.
En esta ocasión el señor Benigno (pescador comercial), su esposa Betty, Alicia de 13 y José de 6 años son mis elegidos; a menos de un año de que el destino los cruzara por mi camino, gracias a una recomendación logré contactar a este personaje que logró realizara una buena reparación del daño en la fibra agrietada de mi embarcación.
A modo de sorpresa, el sábado pasado a pleno mediodía, en compañía de mi estimado Ricardo, contagiado con las intenciones navideñas, después de ayudarme a cargar una docena de bolsas repletas con calzado, juguetes y ropa, nos aventuramos a visitar el poblado de Nueva Ciudad Guerrero y nos presentamos de forma sorpresiva en la casa de la familia antes mencionada, por desgracia no había nadie, su vecina nos comunicó que la familia tenía una hora que se había dirigido al campamento pesquero ubicado en el poblado de Antigua Ciudad Guerrero. Ahí junto a un par de familias de pescadores miembros de la cooperativa tiran sus redes y ellos participan de la pesca del día para venderla a la cooperativa y así contribuir a sus ingresos diarios.
Sin pensarlo dos veces emprendimos el camino hacia la brecha que conecta con el campamento y en menos de media hora, justo en la orilla de la presa Falcón nos reunimos con la señora Betty y sus hijos a quienes entregamos lo recaudado.
Minutos más tarde, don Benigno llega a la orilla en su embarcación después de levantar una malla que un día antes había colocado en las aguas de la presa, repleta de mojarras y carpas, contagiados de su alegría le ayudamos a colocar el pescado en las hieleras; su grado de agradecimiento al enterarse del motivo de nuestra sorpresiva visita lo activa junto a su pareja y en minutos enciende la leña bajo un cazo, después de descamar unas mojarras, en un abrir y cerrar de ojos ya estaban un par chirriando en el aceite.
Después de una rica cena a base de chicharrón de pescado, ya con la noche encima, ayudamos a conectar una ristra de focos a la batería de la camioneta y nos invitan a pasar la noche en su campamento improvisado bajo un techo de lona y unos catres junto a la orilla de la presa; la quietud del lugar el paisaje de la luna reflejada sobre las aguas calmas de la presa y buenas vibras nos contagiaron de inmediato y después de realizar una llamada a casa para informar que nos quedaríamos a vivir esa experiencia, nos unimos a las actividades del pescador, para lanzar una docena de líneas cebadas con carnada viva sobre el agua y disfrutar de un par de horas de una amena charla en plena oscuridad.
Antes de caer rendidos sobre los catres, a la mañana siguiente, después de dormir como nunca a campo abierto y despertarme con un rico aroma a café de olla en el ambiente, con cada sorbo que le dábamos a ese reconfortante líquido caliente, mi amigo Ricardo y este su humilde servidor reflexionamos y caímos en la cuenta que lejos de darles una sorpresa cargada de regalos, ellos nos ofrecieron UN REGALO AÚN MEJOR su amistad y cariño en forma de agradecimiento al invitarnos a compartir una noche de campamento MUY ESPECIAL…
Cuéntame tu historia,
tu ya conoces la mía.
viajesdepesca@hotmail.com

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