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21 octubre, 2020

Una de adultos mayores y Covid



Entre los temas que han causado gran confusión en los últimos días está la restricción de acceso para los adultos mayores a un centro comercial de la localidad.

Esto no es así en todas las tiendas o supermercados y gran parte de la falta de criterio unificado se debe a que la Secretaría de Salud de Tamaulipas no lo definió, pues en las normativas presentadas en el Diario Oficial del Estado dejaba a consideración de estos comercios las medidas a tomar con mujeres embarazadas, niños y adultos mayores, dejándoles la carta abierta para restringir a esos segmentos en particular en diversos sentidos, uno de ellos, el horario.

Desde un principio las medidas han causado molestias, incluso aún se ve -porque nos ha tocado presenciar- algunos conflictos entre encargados de tiendas y los clientes que se niegan a portar cubrebocas; en el caso de los primeros, es por evitar multas y por la misma procuración de las medidas para evitar la dispersión de contagios, aunque siendo honestos, a más encargados de tiendas les preocupa que los sancionen.

Pareciera que con el pasar del tiempo más personas se han hecho a la idea de incorporar a su “nueva normalidad” un uso del cubrebocas al interactuar con otras personas y sobre todo al acudir a comercios y lugares públicos, mayormente por evitar que se les niegue el acceso que por alguna preocupación en el tenor de la salud.

De igual manera los escépticos del Covid-19 poco a poco han ido disminuyendo, lamentablemente ha sido a base de perder familiares o amigos, así como saber de personas conocidas que han experimentado con severidad los efectos del coronavirus y en el peor de los casos, viviéndolo en carne propia.

La contingencia aún no concluye, pero eso no parece quedar claro y puede ser un gran problema con la llegada de la temporada invernal que representa ya un potencial rebrote, no lo decimos en un tono alarmista, sino entendiendo que es un fenómeno que ya se está presentando en países de Europa y sin irnos tan lejos, a estados mexicanos que ya tienen un descenso en las temperaturas y consigo el ambiente idóneo para las enfermedades respiratorias.

Lo bueno que nos traería el frío es que el dengue desaparecería con rapidez, pues aun con agua residual estancada por doquier -que no deja de ser un problema de salud-, ya interrumpiría las condiciones adecuadas para el desarrollo del mosquito transmisor.

Lo malo del invierno es que el Covid-19 podría regresar incluso con más fuerza, pues todo parece indicar que aquellos que ya se consideran recuperados, podrían perder la inmunidad luego de tres meses, sumándose a aquellos que no se han contagiado en estos siete meses.

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