El Mañana

domingo, 08 de diciembre de 2019

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Una horita menos de sueño

11 marzo, 2019

*Cada año* es lo mismo, a la primera mañana en que es efectivo el cambio de horario, en redes sociales y en conversaciones presenciales todos preguntan qué hora es y cómo es que se les trastornó su horario drásticamente a pesar de que fue solo una hora.
A pesar de que se tiene todo un día para acostumbrarse, en las escuelas hoy habrá despistados y despistadas que llevarán a sus hijos a destiempo para clases, en algunos casos hay un criterio flexible en las escuelas; pero lo que sí será un problema generalizado es el mal humor de muchos por haber perdido una hora de sueño.
También, todos los años se ponen en tela de juicio los beneficios del cambio de horario, pues como ciudadanos la mayoría manifiesta no percibirlo en su recibo de luz o en alguna otra situación.
En esta ocasión, el desfase de 29 días con respecto al interior del país llega a muchos como un agravante más al cambio de horario, pues los encuentros deportivos, telenovelas, itinerarios de viaje, transacciones bancarias y tantas otras cosas basadas en la hora del interior del país, se trastornarán durante ese tiempo.

*En la Casa* del Migrante AMAR se han estado acumulando cada ves más, ahora son 346, de estos 107 son niños, igual número de mujeres adultas y 102 hombres migrantes en su mayoría provenientes de África; hay que recordar que su capacidad, al igual que el resto de los albergues es de 100 personas, pues regularmente la estancia de estos era temporal, sin embargo ante la lentitud en los trámites de asilo político en Estados Unidos, sólo se ha provocado ese estancamiento.
Este fenómeno es reciente en Nuevo Laredo, pero en Tijuana ya había ocurrido precisamente con migrantes africanos y de Haití, donde de igual manera quedó varada una gran cantidad de ellos en aquella frontera, por lo que se asentaron en la periferia de la ciudad, sus viviendas muy humildes pero al fin de ellos; dicho lugar tiene muchas similitudes con la colonia ‘Blanca Navidad’ aquí en Nuevo Laredo.
Al final, la comunidad de africanos en Tijuana se integró muy bien y la propia sociedad los aceptó como un segmento pacífico e incluso agradecido con las ayudas que les brindan, a diferencia de los migrantes hondureños de los cuales -real o no- dejaron una percepción muy negativa entre los tijuanenses que de alguna manera se extendió a gran parte del país.
Esta mala percepción que fue ampliamente difundida meses atrás tuvo un impacto directo y contundente en la cantidad de ayuda que recibían las Casas Migrantes.