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3 agosto, 2020

Una semana de pérdidas irreparables



En una sola semana se fueron de este mundo el locutor Roberto Gálvez Martínez, el empresario Rubén Bazán Ancira y el ex diputado y/o también locutor Enrique Rivas Ornelas, todos ellos ampliamente conocidos.
Las páginas de este periódico y los muros de las redes sociales se llenaron de condolencias durante esta semana con esos fallecimientos que sin duda impactaron profundamente a la comunidad. Paralelo a esos tres decesos de personas públicas, otras, conocidas en otros ámbitos locales, también pasaron repentinamente a mejor vida.
Gálvez ha sido quizá la voz radiofónica más tradicional y conocida en la ciudad, pues por medio siglo fue lo primero que escuchamos varias generaciones de neolaredenses al iniciar el día, para ir a trabajar e incluso muchos que hoy son adultos, cuando iban camino a la escuela.
El “Querreque” marcaba el inicio de un nuevo día cada mañana, sin duda un sello muy distintivo de su programa. Todo neolaredense suponía que el día que él llegara a faltar, Stereo 91 ya no sería igual; ese día llegó, pero tal parece que la ciudad no estaba preparada para ello.
Definitivamente la ciudad no estaba preparada para tantas muertes que han ocurrido en Nuevo Laredo, en las últimas semanas, algunas atribuidas al Covid-19, el resto a los otros padecimientos.
No todo es Covid, eso queda claro, pues realmente el coronavirus no está por encima de las principales causas de muerte como los males cardiacos, diabetes y las enfermedades crónicas en general, pero sí ha sido causal de que muchos padecimientos hayan sido desplazados en cuanto a la atención médica.
Recientemente se nos ha cuestionado la razón de tantas muertes ajenas al coronavirus, eso a su vez lo preguntamos a varios médicos, quienes nos señalaron que se debe en gran parte a un descuido de las otras condiciones en varios sentidos, pero sobre todo porque anteriormente al tener alguna dolencia, el paciente acudía al hospital y se les estabilizaba, eso era suficiente para que no pasara a mayores, pero ahora, el temor a contagiarse en esos lugares y tantos filtros en los nosocomios -que sin duda deben de existir- desalientan a muchas personas que optan por ‘aguantarse’, quedándose en casa esperando que se les pase, pero en ocasiones termina incluso en la muerte.
La falta de ejercicio y un descuido de la alimentación y salud en general representan de manera conjunta otro factor determinante en este fenómeno de muertes extraordinarias.
Es triste pensar que muchas de las personas que han perdido la vida estas últimas semanas, en otras circunstancias habrían vivido por varios años más.

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