El Mañana

miércoles, 26 de febrero de 2020

Leo Zuckermann
Juegos de poder Leo Zuckermann

¿Van a destituir al presidente?

18 noviembre, 2019

Han comenzado las audiencias públicas en la Cámara de
Representantes en el juicio de destitución (‘impeachment’) del presidente
Trump. Todavía no se han presentado grandes sorpresas.

El público estadounidense sigue dividido. Si todo sigue así,
ya sabemos cómo terminará esta historia. La mayoría demócrata en la Cámara Baja
votará a favor de destituir a Trump. El asunto, entonces, pasará al Senado. Ahí
se llevará a cabo el juicio pero, al final, la mayoría republicana en la Cámara
Alta votará a favor de la permanencia de Trump en la Casa Blanca.

Esto es lo que están diciendo las apuestas que son uno de
los mejores instrumentos para predecir el futuro. En el sitio predictit.org,
hoy le están dando un 77% de probabilidad a que la Cámara de Representantes
efectivamente condene a Trump antes que termine su primer periodo de gobierno,
pero no durante este año al que le quedan un mes y medio. En cuanto a si el
Senado efectivamente lo encontrará culpable y destituirá, los apostadores le
están dando un escaso 16% de que esto ocurra antes que termine su primer
periodo.

Está muy cantando, aunque siempre puede haber sorpresas. De
repente puede salir un testigo con una evidencia devastadora para el Presidente
o éste cometer un gran error, por ejemplo. Pero, si esto no sucede, el
impeachment sólo será un buen espectáculo político en un año electoral.

El juicio de destitución es una jugada arriesgada de los
demócratas. Igual y debilita a Trump y les funciona para sacarlo de la Casa
Blanca en las elecciones del año que entra. Pero, igual y lo fortalece y se
reelige.

Por lo pronto, la opinión pública está muy dividida. En el
modelo del sitio FiveThirtyEight que toma en cuenta todas las encuestas
publicadas, el 46.5% de los estadounidenses apoya, hoy por hoy, la destitución
de Trump. El 45% no lo apoya. Es una diferencia mínima. Lo que más explica esta
variable es la identidad partidista. Los votantes que se identifican con los
demócratas tienden a apoyar la destitución, los republicanos a rechazarla. La
batalla es por los llamados “independientes”, es decir los que no se
identifican con algunos de los dos partidos políticos. Ahí, hoy por hoy, el
44.5% apoya la destitución del Presidente.

Esto explica por qué las bajas probabilidades que le están
dando los apostadores a que efectivamente destituirán a Trump. El impeachment
es una pelea por la opinión pública. Mientras los republicanos sigan apoyando
al presidente y los independientes continúen divididos en dos mitades, Trump
puede dormir tranquilo.

O no porque, más allá del resultado del juicio, los
demócratas quieren acorralarlo, sacarlo de equilibrio, obligarlo a concentrarse
en el juicio en lugar de su campaña. Además, pretenden presionar a los
legisladores republicanos a posicionarse si están a favor o en contra del
Presidente. Hasta ahora, los congresistas republicanos han cerrado filas con
Trump, pero esto podría ser problemático para ciertos representantes y
senadores en estados centristas donde la mayoría del electorado no tiene una
clara preferencia a favor del Presidente.

La elección presidencial de 2020 debería ser un día de campo
para Trump. Está comprobado que los presidentes en funciones (los llamados
‘incumbents’) tienen una ventaja estructural en los comicios para reelegirse.
Mucho más cuando la economía de Estados Unidos, como es el caso actual, está
creciendo a un buen ritmo. No obstante, las encuestas demuestran que Trump hoy
perdería si el candidato es Joe Biden o Elizabeth Warren, los dos demócratas
que van liderando en la elección primaria por la nominación presidencial de su
partido.

En las apuestas de predictit.org, hoy le están dando un 55%
de probabilidad a los demócratas de ganar la Presidencia en 2020 y un 45% a los
republicanos. Para efectos prácticos, es un volado. No debería ser así porque,
como mencioné arriba, la reelección de Trump debería estar más o menos
asegurada. No lo está porque es un Presidente polémico con bajas tasas de
popularidad relativas. Su estilo ha fatigado a parte del electorado que quiere
un cambio. El juicio de destitución, sin embargo, puede darle mucha gasolina a
lo que mejor hace: polarizar para ganar. Todo indica que no lo van a destituir
pero, en cuanto a su reelección, la moneda está en el aire.

Twitter: @leozuckermann