El Mañana

domingo, 22 de septiembre de 2019

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Verdaderos villanos

18 agosto, 2019

La reciente manifestación en la CDMX dejó al país increíblemente dividido, ahí que no debemos perder de vista que la lucha no debe ser de mujeres contra hombres -o viceversa- sino de buenos contra malos.

En el momento en que se pierde la noción de quiénes son los verdaderos villanos y lo que hicieron para serlo, es precisamente el momento en que pierde sentido la lucha.

La presunta violación cometida por policías definitivamente debe ser repudiada y hasta exigir acciones contundentes al respecto, incluso protestar es perfectamente válido a criterio de muchos; sin embargo, ¿fue la manera correcta de hacerlo?

Definitivamente la manifestación resaltó más por los destrozos y violencia ocasionada que por el motivo que se pretendía visibilizar públicamente; virales fueron las imágenes de la glorieta del Ángel de la Independencia totalmente grafiteado, así como el video de las agresiones contra periodistas que cubrían el evento y otras personas ajenas, como un repartidor de comida al que se le vandalizó su bicicleta, mochila y hasta le pintaron el rostro; la pregunta es: ¿Tenían ellos que ver con la violación que perpetraron los policías o la violencia y acoso que han sufrido muchas mujeres?

Existen muchas formas de protestar y obtener visibilidad de los problemas con la que a la par se cambian conciencias y de paso se ganan adeptos a la causa.

En redes sociales el resultado fue una profunda polarización, un sinfín de comentarios de todo tipo, algunos muy razonables y otros que sólo buscaban descalificarse mutuamente.

Estar sin agua y sin luz es la molestia de un día cualquiera, en la ciudad, pues sin previo aviso cualquiera de los dos servicios y en muchos casos, los dos, quedan suspendidos y para colmo la hora prometida para que se restablezcan rara vez se cumple.

Sin defender a la CFE, pero también comprendiendo la corresponsabilidad, es importante tener -como ciudadano- una noción muy básica de cómo funciona el suministro de electricidad, esto para evitar las sobrecargas y cortocircuitos para no contribuir a agravar la problemática ya existente.

Si la instalación de nuestro hogar está preparada para un consumo bajo de electricidad y repentinamente le ponemos un aire acondicionado de grandes dimensiones sin avisar a la CFE de este aumento en la demanda, muy probablemente éste pueda derivar en una sobrecarga.

Si replicamos este mismo escenario de forma masiva -que sí ocurre bastante- tenemos una situación como la que se vive todos los días; el escenario en que todos al llegar a su casa prenden el aire -que están en su derecho de hacer-, pero como no se realizó la preparación necesaria, termina por sobrecargarse y colapsar el servicio de forma colectiva.

Como decíamos, no vamos a defender a CFE, pues sus instalaciones no se ajustaron al crecimiento y demanda de la población, situación que se junta con lo que comentamos en las líneas de arriba.