El Mañana

sábado, 24 de agosto de 2019

Miguel Rodríguez Sosa
Pasadizo Secreto Miguel Rodríguez Sosa

Víctor Hugo Ruiz, parte de la historia de Nuevo Laredo

21 junio, 2019

Es una lástima para todos los neolaredenses, que año con año, y en este mes en donde se conmemora el aniversario de esta ciudad, tan sólo las autoridades municipales sean el mandamás de este festejo, excluyendo a la población, no dejando a ésta expresar sus sentimientos, no permitirles por igual el gritar y a los cuatro vientos: es Víctor Hugo Ruiz, parte de la historia de Nuevo Laredo.

La fundación de Nuevo Laredo, aunque remarcadamente falsa tanto la fecha como ese acontecimiento, ha dado pie a que anualmente en junio se lleven a cabo algunos programas en alusión a dicho evento, mas sin embargo cargado en su mayoría de situaciones demasiado politizadas, nada acordes por lo menos a la historia real, a esos orígenes naturales de esta frontera.

Ajenas a lo que la gente quiere ver, saber, conocer más acerca de las costumbres, de esa vida antigua, quizás a través de narrativas, de añejas fotografías, vestuarios, ropas, uniformes, infinidad de objetos y artículos de viejas oficinas, casas o iniciales comercios, libros o documentales.

Desafortunadamente utilizando sí ese presupuesto en mecanismos de diversión en donde claramente se ve que el objetivo es reunir la mayor gente posible, para demostrar no se sabe qué, ni mucho menos para qué, lo que sí queda claro, que se deja de atender esos otros rubros culturales locales, pues de ser realmente apoyados lograrían en sí darle esa calidad, esa diversidad, en consecuencia, ese fortalecimiento e identidad a lo que se pretende con dicha festividad.

No queda duda alguna que tanto las personas como las familias mismas son las que década tras década van dejando huella, en consecuencia forjadoras de su propia historia, pero, si se les omite, si se les olvida, si se les ignora, si no se les toma en cuenta al momento de querer externar, exhibir, promover o divulgar algo, entonces, se comienza a crear un espiral de desinformación y mentiras que a la postre tejen esa telaraña, esa ramificación de supuestos, de mitos que ponen en duda un suceso, un trascendental evento.

Esta ciudad está llena de historias, y no precisamente sobre su fundación literal, sino de esos episodios que se han generado a través de personajes nacidos o no en esta ciudad, pero que, con su trabajo, con su ejemplo, con su orgullo de ser residentes, históricamente han quedado marcados como esos impulsores, esos verdaderos fundadores del progreso de Nuevo Laredo.

Entonces qué falta para promoverlos, así, descubrir quién fue el diseñador, el arquitecto de la iglesia del Santo Niño, quién realizó la construcción de esos hoteles ubicados en el Centro Histórico y que hospedaron a miles y miles de visitantes, quiénes eran los dueños del Cine América, quién lo diseñó, por igual saber del Cine Alameda, del propietario del viejo hotel que se encuentra a su lado.

Quién es la señora Marti, conocer de ella su vasta colección cultural, sus historias, sus importantes amistades, reconocer a don Carlos Talamás, ese incansable y atento empresario, saber más de la familia Longoria, esos impulsores y grandes generadores de economía, de trabajo, recordar por igual a don Germán Barrientos Márquez gran promotor de box y que trajo grandes satisfacciones deportivas a Nuevo Laredo.

Qué falta para que en estas festividades se reconozcan a esos viejos negocios, acudir a esos sitios en donde aún se encuentran, o que ahí estuvieron y colocar fotografías, invitar a las familias propietarias, enaltecerlas, exhibir ahí mismo sus carteles, anuncios, mostradores que aún conserven, respirar y a través de éstos trasladarse mentalmente a ese viejo Nuevo Laredo.

Recordar al restaurante Versalles, al Tokio, el Rincón del Viejo, hacer un recorrido, realizar una línea del tiempo real, marcándola, señalándola para que la ciudadanía acuda, se dé cuenta de una forma presencial de su historia, que ahí existieron, saber en dónde se divertía la gente de antes, a dónde acudía familiarmente.

Indicar esas viejas casas, de familias importantes, así entender que ahí vivió cierto General, o personaje político, realizar en sus exteriores bailables regionales, montar obras de teatro, invitar cantores, locales declamadores, sentir pues esa presencia ciudadana, ese calor mexicano.

Llevar a cabo un festival artístico frente al busto de don Venustiano Carranza del Parque Viveros, realizar una noche mexicana frente al bello mural del viejo autocinema Serenata, visitar ese viejo restaurante Teotihuacan y narrar que ahí mismo en la década de los ochenta se filmó una importante película.

Ojalá que para el próximo año, no se pase por alto al menos algunos de estos detalles, así entender que realmente esos promotores, encargados de dicho evento en verdad sienten que se les enchina la piel, al recordar el pasado, a ese viejo Nuevo Laredo.

Ojalá que para el próximo año, no se esté pensando en tan sólo cubrir este festejo con otra masiva invitación ciudadana, y ver otra fugaz musical banda, esa que tan sólo absorba el presupuesto, en consecuencia, dejando sin participar, con nada al talento cultural local.

Ojalá que para el próximo año, dicho evento esté realmente enfocado a la historia de Nuevo Laredo, de sus habitantes, de sus impulsores comerciales, de esos negocios, empresarios, sitios e históricos lugares, que desafortunadamente las nuevas generaciones desconocen.

La mayoría de la ciudadanía de Nuevo Laredo, sus residentes, ven con incredulidad cómo año tras año el evento es el mismo, repetitivo, falso en su conmemoración de esta ciudad, pero cierto al ir de la mano, arropado con esa aparente e irreal fecha o suceso fundacional.

Por lo mismo con ansia se espera, que el Municipio, la autoridad municipal, esos fieles historiadores de la autoridad municipal saquen ya las manos de este evento y se nombre a un comité externo, así darle ese valor cierto y agregado para que dicho festejo deje de ser politizado, en consecuencia, el realizarlo y totalmente lleno de historia, arte y cultura local.

Así y al ser Víctor Hugo Ruiz parte de la historia de Nuevo Laredo, reconocido como ese cantante local, famoso nacional e internacionalmente, nativo de esta ciudad, querido y por siempre recordado, sea por este nuevo comité menos cerrado, en alguna plaza y con una estatua, dignamente inmortalizado.