El Mañana de Nuevo Laredo

Ninfa Deándar Martínez

Opinión

Ninfa Deándar Martínez

20 abril, 2020

Viva la sangre india que corre por nuestras venas



Recordando las calles de Nuevo Laredo
Hace 32 años, el periódico El Mañana lo presentaba como un gran hombre para que ocupara la presidencia. Hoy Andres Manuel Lopez Obrador ya está en la presidencia.

Este día de ocio, pues no hubo trabajo, las calles están vacías. Fuimos a ver los edificios con mi hijo Ramón Cantu. Me acordé de un restaurante cerca de la casa, ahí íbamos a tomar café y a exponer ideas de cómo favorecer a Nuevo Laredo y a Tamaulipas.

Fue un dulce paseo al que me llevó mi hijo Ramón, pues recordé muchas cosas como la marcha que organizábamos con Carlos Cantu Rosas, líder natural de Nuevo Laredo, y después de estar en México estudiando, vino a su casa aquí, pues hizo mucho bien porque tenía una manera de hablarle a la gente que les llegaba profundamente su mensaje, logrando varias cosas para la ciudad. Coincidimos con él que teníamos buenos alcaldes, que escogiéramos para llevarlos a la victoria. Sabíamos que lograríamos lo mejor para Tamaulipas. Mi hijo Ramón me dice: en el sufrimiento hay virtud. Así es, pues no sentíamos muy bien en las marchas para lograr nuestros sueños.

Martha Ojeda, venía de San Antonio, pero es nativa de Nuevo Laredo, me escuchó y luego platicó conmigo para organizarnos bien. Ella ya tenía su grupo bien organizado y nos unimos.

Hicimos un gran equipo de lucha. Nos unimos porque ya era el colmo de aguantar a las falsas autoridades que teníamos. Todos lo logramos.

Formamos un gran equipo de lucha, con gente que coincidía con nosotros. Carlos Cantu Rosas gritaba: “el pueblo unido, jamás será vencido” y
con la bandera del PARM lo cantaba con orgullo.

Sólo logramos que ellos, los del gobierno, nos mandaran a un grupo de gente a golpearnos (conpiedras). Carlos Cantu Rosas nos protegía con su cuerpo mientras yo hablaba. Ellos solamente tenían malas palabras para con nosotros. Me tumbaron y logré tomar la bandera de México junto con Mirna, su secretaria, y grité con toda mi alma: “Viva Tamaulipas, viva México”, y levanté la bandera. Este momento motivó a la gente. Carlos acaba de llegar de un viaje fuera de la ciudad. Fuimos marchando por las calles y vi a mi hijo Heriberto que entró con su caballo al desfile, junto a él, caminando Carmen Lilia, la hija de Carlos. Y veo que en estos momentos están ocurriendo los mismos momentos el mal gobierno de Nuevo Laredo y de Tamaulipas.

Extraño el grito de Carlos Canturosas: “el pueblo unido, jamás será vencido”. Espero que se anime un grupo nuevo a luchar por su pueblo y su país.

Todos estos recuerdos se me vinieron a mi mente recorriendo las solitarias calles de mi amado pueblo. Aquí estoy esperando escuchar los gritos de protesta. Ojalá haya jóvenes con el espíritu de rescatar nuestra dignidad.

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