El Mañana

lunes, 21 de octubre de 2019

Padre Leonardo López Guajardo
Compartiendo Opiniones Padre Leonardo López Guajardo

¿Viva México?

18 septiembre, 2019

Fueron decenas de miles los mexicanos que se reunieron para dar el grito emocionado de “¡Viva México!”, mientras contemplaban la exhibición de los juegos pirotécnicos y celebraban el orgullo de ser mexicanos, animados por los mariachis… y unos cuantos tequilas.

Pero, ¿realmente amamos a México? O más bien, ¿México se siente amado por nosotros? Parece ser que no mucho, viendo las toneladas de basura que alegremente tiraban sus desperdicios. Tan sólo en el Zócalo capitalino, se tiraron, en menos de 24 horas 145 toneladas de basura. Un descuido que, tal parece, el fervor patrio justificaba.

Si nuestro país pudiera contestar, a veces México se siente más amado por extranjeros, que cuidan y admiran nuestras maravillosas riquezas culturales más que nosotros mismos.

Un México que se desmorona ante nuestra apatía y nuestra irresponsabilidad. ¿Dónde están los que gritan “Viva México” en las mejores causas del país?

Los mexicanos tenemos una extraordinaria cultura que estamos perdiendo.

Hace pocos días, el Papa dio un mensaje a los asistentes a un encuentro por la paz. Las siguientes palabras son parte de ese mensaje:

“Por desgracia, en estas dos primeras décadas del siglo XXI hemos presenciado, con gran tristeza, el desperdicio de ese don de Dios que es la paz, dilapidado con nuevas guerras y la construcción de nuevos muros y barreras. Después de todo, sabemos bien que la paz ha de aumentar sin cesar de generación en generación, con el diálogo, el encuentro y la negociación. Si se busca el bien de los pueblos y del mundo, es insensato cerrar espacios, separar a los pueblos, o más aún, enfrentar a unos con otros, negar hospitalidad a quien lo necesita.

“De esta manera, el mundo se ‘rompe’, utilizando la misma violencia con la que se arruina el medio ambiente y se daña la casa común, y pide en cambio amor, cuidado, respeto, igual que la humanidad invoca la paz y la fraternidad. La casa común no soporta muros que separen y enfrenten a los que viven allí. En cambio, necesita puertas abiertas que ayuden a comunicarse, a encontrarse, a cooperar para vivir juntos en paz, respetando la diversidad y reforzando los vínculos de responsabilidad.

“La paz es como una casa con muchas estancias en la que todos estamos llamados a habitar. La paz no tiene fronteras. Siempre, sin excepción. Tal era el deseo de san Juan XXIII cuando, en un momento difícil, quiso dirigir su palabra a todos los creyentes y hombres de buena voluntad invocando la ‘paz en todas las tierras’.

“Estamos viviendo un momento difícil para el mundo. Todos debemos unirnos –diría que con un mismo corazón y una misma voz–, para gritar que la paz no tiene fronteras. Un grito que surge de nuestro corazón. Es de allí, en efecto, desde los corazones, de donde debemos erradicar las fronteras que dividen y enfrentan; y es en los corazones donde se deben sembrar sentimientos de paz y fraternidad”.

No permitamos que la apatía y la irresponsabilidad destruyan a la Patria que tantos amaron y hasta fueron capaces de morir por ella, pero en ello, como siempre, usted tiene la ultima palabra.

padreleonardo.hotmail.com

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