El Mañana de Nuevo Laredo

Padre Leonardo López Guajardo

Compartiendo Opiniones

Padre Leonardo López Guajardo

9 septiembre, 2020

¡Vivió por la Patria!



Un septiembre muy distinto, sin lugar a dudas. El próximo día 13 se recordará una vez más, la gesta heroica de Chapultepec: el recuerdo de los llamados niños héroes, que es el acontecimiento más conocido de la dolorosa guerra (¿Existe una guerra que no sea dolorosa?) del sombrío 1847.

En las escuelas, no faltaban los homenajes, ni las ofrendas en el Monumento de los Niños Héroes que está en la colonia Victoria.

Pero más que evocar un recuerdo, hay que hablar de otros niños héroes, así como también de sus padres y maestros héroes que se han enfrentado al reto de la educación en medio de circunstancias adversas. Estamos en una situación que no buscamos ni quisimos. Tampoco los cadetes de Chapultepec hubieran querido estar allí, en esas circunstancias. Y, aunque tuvieron la oportunidad de abandonar el lugar, prefirieron quedarse allí, asumiendo los riesgos.

Hubo quienes abandonaron el castillo, quizás otros alumnos tan jóvenes como ellos… No sé cuántos de nosotros hubiéramos hecho lo mismo en esas circunstancias. Admiramos a los llamados “Niños Héroes”, pero, ante las adversidades, huimos y preferimos aplaudirles en un lugar seguro, rechazando asumir cualquier riesgo.

He visto la sincera preocupación de muchos maestros ante un reto, para el cual, nadie estaba preparado. Lo mismo pasaba con los padres que ahora se enfrentaban al difícil reto de ser colaboradores de los proyectos de educación. Y los niños, que han extrañado la convivencia con sus compañeros, ahora disponen de medios que antes servían para su esparcimiento, distractor y diversión, y se han vuelto ahora, en los medios indispensables de su educación.

Las enseñanzas han sido difíciles en estos meses. La incertidumbre ante el futuro nos asusta aún más que la enfermedad. Pero la desesperación no soluciona nada.

La semana pasada, el Papa dio el siguiente mensaje:

“La pandemia actual ha evidenciado que todos, como miembros de una misma familia humana, estamos conectados en el bien o en el mal, porque tenemos un mismo origen, compartimos la misma casa común y un mismo destino en Cristo. Esta interdependencia nos enseña que sólo siendo solidarios podremos salir adelante, pues de lo contrario surgen desigualdad, egoísmos, injusticia y marginación.

“La solidaridad es una cuestión de justicia, un cambio de mentalidad que nos lleve a pensar en términos de comunidad, de prioridad de la vida de todos sobre la apropiación de los bienes de parte de unos pocos. Nuestra interdependencia, para que sea solidaria y dé frutos debe fundarse en el respeto a nuestros semejantes y a la creación.

“Para no repetir el drama de la Torre de Babel, que generó sólo ruptura y destrucción a todo nivel, el Señor nos invita a radicarnos en el acontecimiento de Pentecostés. Es allí donde Dios se hace presente con la fuerza de su Espíritu Santo, que inspira la fe de la comunidad unida en la diversidad y la solidaridad, y la impulsa a sanar las estructuras y los procesos sociales enfermos de injusticia y de opresión. La solidaridad es, por tanto, el único camino posible hacia un mundo post-pandemia, y el remedio para curar las enfermedades interpersonales y sociales que afligen a nuestro mundo actual”.

Pienso que esos son los héroes que nos faltan. No queremos héroes muertos, sino héroes que luchen, que hagan la diferencia. No los que buscan las dificultades o se quejan de ellas, sino que las enfrentan con gallardía…. Y hasta con discreción. Los niños héroes no pensaron en que se les construirían monumentos y se les rendirían homenajes por su sacrificio. ¡Hagamos la diferencia! Pero en ello, como siempre, usted tiene la última palabra.

[email protected]

Más opiniones de
Padre Leonardo López Guajardo

30 septiembre, 2020

Christian

23 septiembre, 2020

Esta tarde vi llover…

16 septiembre, 2020

Un Grito inédito

2 septiembre, 2020

¡Águilas del América!

26 agosto, 2020

Érase una vez en Italia

19 agosto, 2020

Leonardo Del Vecchio