El Mañana

domingo, 26 de enero de 2020

Adolfo Mondragón
Cosas de mi pueblo y del otro lado Adolfo Mondragón

Volvemos a reprobar

7 diciembre, 2019

Sin sorpresa, pero sí con tristeza, leo que nuevamente
salimos reprobados en la prueba PISA. Ese ¡coco!, que se aplica cada año para
medir el grado o nivel que tienen nuestros estudiantes de secundaria y ahora de
preparatoria en matemáticas y comprensión de lectura. Obviamente se acusa, como
de costumbre, al maestro; sin embargo, este problema tiene muchas aristas, la
mayoría de carácter histórico y en ellas nada tiene que ver el maestro, es sólo
otra víctima del sistema educativo nacional, obsoleto y caduco.

Hagamos un poco de historia; ustedes recordarán que hasta
1972 los programas de educación, con los que nos formamos, incluían Aritmética
y Geometría, Lengua Nacional con la gramática que a su vez incluía, ortografía,
sintaxis, prosodia y sobre todo lectura de comprensión, en la que se hacía
mucho énfasis, además en Aritmética se enfatizaba en los problemas razonados,
que es también comprensión de lectura. ¿Se acuerda? Las demás materias eran
Historia, (nacional en 5ª universal en 6ª), Geografía, Ciencias Naturales y Civismo.
En todas se hacía lectura de estudio y se contestaban cuestionarios, esto
también implicaba comprensión lectora.

Un aspecto muy importante en aritmética y geometría, era la
famosa “regla de tres simple” que nos enseñaba a razonar, analizar y concluir,
este razonamiento se podía aplicar a muchos problemas de la vida cotidiana y nos
enseñaba a pensar. ¡Pensar! Sumamente peligroso para la permanencia del sistema
y puesto en evidencia en el movimiento estudiantil del 68, en el que los
jóvenes demostraron, no sólo conciencia social, sino capacidad de análisis.
Prendieron focos de alerta. Por eso no es casual que la reforma educativa se
diera en 1972, a cuatro años de Tlatelolco.

El proyecto fue tan perverso como bien pensado, primero
Echeverría nos aumentó el sueldo a los maestros, sin solicitarlo, cada quincena
nos sorprendía con una nueva cifra, llegamos a ganar igual que los maestros del
“otro lado”, pero con más y mejores prestaciones, ISSSTE, maternidad, préstamos,
casas, etcétera, y dos meses de vacaciones en verano, más 15 días en diciembre
y otros 10 en semana santa. Cuando lanza la Reforma Educativa del 72, nadie la
cuestionamos, creímos firmemente que era la modernidad. Empezaron los “puentes”
que no pedíamos, pero se concedían, la exigencia de cumplimiento se flexibilizó
y se solaparon faltas y llegadas tarde.

“A Nadie le dan pan que llore” y los maestros no somos la
excepción, caímos en la trampa, nos pusieron la cama y no lo vimos venir, poco
a poco los sueldos se estancaron y volvimos a ser “los mal pagados”, nos dieron
atole con el dedo con la famosa “carrera magisterial” en la que sólo a unos
pocos se les aumentaba el sueldo, según los de unos exámenes cuyos resultados
nunca vimos, de esa manera se ahorraron muchos millones, pues anteriormente
teníamos el sistema de “quinquenios” en los que cada cinco años subíamos de
categoría, de maestros  “A”, a “B”, “C”,
etcétera. Con la “carrera”, sólo uno de cada 100, más o menos, ascendía.

El perverso plan les dio resultado, poco a poco el nivel
académico de los niños fue bajando, los nuevos planes y programas no servían
para nada, con la eliminación de las materias anteriores y de los métodos de
enseñanza que se desecharon, la educación se convirtió en lo que es hoy. Las
Ciencias Sociales no eran ni historia, Geografía ni Civismo, la Lingüística no
suplió a la gramática, ni sirvió para conocer y manejar la lengua. El maestro
perdió control sobre los contenidos y sobre el método. Esa reforma duró 20
años, suficientes para que se acabaran los maestros, y los que quedamos nada
podíamos hacer con esos planes inconexos y carentes de contenidos. Los niños ya
no aprendían a leer, menos a comprender lo que leen, la matemática no les
enseñó a resolver problemas y menos a pensar.

Cuando en 1992, se vuelven a cambiar los planes y programas,
ya era demasiado tarde, ahora los maestros ya no tenían la preparación
pertinente para abordar los contenidos y los métodos propuestos; las Normales
ya no los estaban preparando en congruencia con métodos y contenidos, esta
total desvinculación terminó con dar al traste con la educación. Los tristes
resultados de la prueba PISA en los 18 años que lleva, es el resultado lógico y
normal; si antes de 1972 se hubiera aplicado algo similar, hubiéramos estado en
los primeros lugares. Tengo la esperanza que, con la reforma actual, la cual
desconozco, nos permita volver a ser lo que antes fuimos. Sueño con ver otra
vez a nuestros niños leer con fruición y sobre todo a comprender lo que leen.

Gracias amable lector por la gentileza de su atención, le
deseo un magnífico fin de semana en familia y esperemos a ver la evolución de
la reforma educativa actual. Ojalá que funcione.