El Mañana de Nuevo Laredo

Miguel Rodríguez Sosa

Pasadizo Secreto

Miguel Rodríguez Sosa

4 septiembre, 2020

WTC, el informe y el silencio



El segundo informe municipal aparte de que estuvo lleno de tantas ilusiones y falsas virtudes, removió en las mentes de los neolaredenses viejos episodios, uno de ellos las irregularidades comprobadas del WTC; sin embargo, en dicho informe, de ese espinoso asunto ya nadie replicó nada, dando a entender que ese marcado silencio, fue resultado del “perdón” de la regidora Antonia Mónica García hacia el alcalde.
Pues nada se supo después de esa junta “secreta”, de lo que en su momento acordaron entre el Cabildo, desarrolladores y regidora denunciante.
Entonces, hoy en día, la regidora Antonia Mónica García Velázquez no debe caer en el juego, en consecuencia, y con su silencio el estarse retractando de todo lo que externe públicamente, y con pruebas en la mano, por eso, debe mantenerse firme, y refrendar esa credibilidad en sus actos para con el pueblo.

Pues es de reconocer que su intervención e investigación le dio esa “limpieza” al asunto tan controversial, tan lleno de dudas, tan cerrado y promovido por el propio alcalde.

Recalcar que, si en su momento se hubiese aceptado otro sitio, un espacio neutro, cierto es que, con esto, se hubiera terminado toda esa marca que vino a enturbiar, manchar por decir así esa otrora propuesta municipal.
La regidora Antonia Mónica por eso mismo, vería crecer su credibilidad, del alcalde su disponibilidad para verdaderamente actuar a favor de los intereses de Nuevo Laredo.
García Velázquez estaría más que tranquila al comprobar que lo que ella suponía como ese “algo que no está bien”, estaba en lo correcto.
Por igual demostrar a toda la ciudadanía no tan sólo su trabajo como representante de los intereses de Nuevo Laredo, sino esa marcada fortaleza para no desistir, ni ser manipulada, hechos que remarcarían esa honestidad en todos los actos de su persona.
Ese empuje de la regidora Antonia Mónica, por supuesto que ayudaría a que otros regidores o similares representantes del pueblo destrabaran esos otros importantes proyectos que se han quedado en el olvido, impulsar a través de su gestión el ya darle otra imagen y dirección por ejemplo a esos ya eternos terrenos abandonados de la exmantequera.
Darle de igual forma vida otra vez al sector del exhipódromo-galgódromo, fortificar esa visión urbanística y comercial de los terrenos anexos al Estadio de Beisbol Nuevo Laredo.
Pues al tenerse como anexo en alguno de dichos terrenos, como complemento algún complejo turístico o comercial, sí que impactaría y de inmediato ese desarrollo tan deseado en esta frontera, cosa que seguramente la ciudadanía en general ya no vería con malos ojos como lo fue ese WTC, esa terquedad del centro de convenciones en un lugar irregular.
Se entendería, que ahora ese ambicioso proyecto del alcalde se desarrollaría, se llevaría a cabo sin discusión alguna, al suponer que todo se está haciendo conforme a los propios intereses de todos los empresarios, de toda la comunidad de Nuevo Laredo y no hacia unos cuantos como lo remarcó en su momento la regidora García.
Desafortunadamente para este asunto del centro de convenciones y como se sigue comportando el propio alcalde, la mayoría del Cabildo, no se puede evitar que sigan “floreciendo” dudas a como lo están manejando, al saberse que tan sólo y como lo mencionó el munícipe en su informe, sería el proyecto tan sólo un “ancla” y no un desarrollo total, por lo que es de pensarse.
Si verdaderamente se quiere un cambio para Nuevo Laredo comercial y económicamente hablando, cierto es que existen como los arriba mencionados, infinidad de predios, terrenos que requieren de esa plusvalía, ser ya parte de esa modernidad, lugares que por décadas han estado abandonados.
Bastaría con preguntarle a esas familias que viven ahí precisamente frente a muchos de estos terrenos, de esas colonias, saber que ha sido su anhelo eterno el que algún día, algún alcalde tome esa iniciativa, los ponga en el mapa del desarrollo económico.
Por eso, a la regidora Mónica García no le conviene y de ningún modo quedarse callada, guardarse para ella lo que se le propuso, lo que se le invitó quizás a no externar de esa junta secreta.
Al entenderse que esa secrecía, ese portazo que se le dio en su momento a la comunidad sobre el asunto del WTC de parte de la primera autoridad municipal, del Cabildo en pleno, por supuesto que cala en el sentimiento de ese empresario, de ese profesionista, de ese comerciante, de esa ama de casa, profesional o estudiante.
Lesiona del mismo modo el silencio de García Velázquez en su papel de regidora, de representante ciudadana a esos muchos que depositaron su confianza en ella.
Entonces este silencio manifestado sobre este tema el día del informe municipal, por supuesto que confirma que ese comportamiento, esa tranquilidad externada no tan sólo del propio alcalde, sino de los miembros del Cabildo que lo aprobaron y que estuvieron al tanto, confirma que por parte de la regidora Mónica García, dicho asunto y “descubrimiento” sería no más mencionado, eternamente “sepultado”.
Hoy la regidora Antonia Mónica García Velázquez desafortunadamente para ella, ante este importante evento de informar al pueblo, el quedarse callada, está por igual otra vez “avivando” esa duda.
Saber qué paso aquel día de la junta, detrás de esa puerta cerrada, si fue por el Cabildo manipulada; entender entonces que, como regidora, esa dura “batalla”, esa desgastante “investigación” en contra del alcalde fue simulada, en consecuencia, por igual saber que fue falsa esa honestidad para con el pueblo externada.

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