El Mañana

martes, 12 de noviembre de 2019

Con el Mazo Dando

Y ni se esponjen

16 octubre, 2019

Que un nuevolaredense cada 16 horas felpa por infarto o mal cardiaco, sí, que en este año van 259 coterráneos que se volvieron carnes frías por esta vía. Lo dice alguien que ya padeció uno, que ha estado a un tris de que se lo cargue The Joker, por ese mismo mal y que según los docs, la libramos por el ejercicio diario que hacíamos antes del evento, o sea, entre una y dos horas cinco días a la semana. Así que sentimos que tenemos un chirris de autoridad para hablar de eso, manque mañana nos vuelva a jalar la patas el chamuco, con otro changazo de esos.

DE CORAZÓN, SE LES DICE

Un mal silencioso que combinado con la diabetes, la hipertensión y el sobre peso, se encargan de aligerar la carga al pueblo, los males del cucharón, prácticamente se han vuelto el rifle sanitario de toda ciudad de nuestros país, tal y como Nuevo Laredo. Como que la tarea del cardiacazo es mantener el equilibrio de los seres que pisamos esta pequeña porción de tierra en el planeta. ¿Cuántos no hemos sabido de alguien que se fue joven, por un inche fulminante? Sabemos de familiares, amigos y conocidos. Así que ¡Aguas!

NO ES POR GACHOS

El otro equilibrio contra la sobrepoblación de esta tierra salvaje, son las demás muertes gachas, de manera atroz, como los borrachazos en coche, así como los despachados por la vía rápida y los que no están aquí, ni están allá, pero que sí estaban antes. Más los caídos por el resto de las enfermedades, además de los que por causa del Dios Cronos, dicen adiós y otros por azares de la vida.

¿FRÍO, CRUEL, DESGRACIADO?

Que nos vemos muy sanababiches, que nos escuchamos muy perros o que nos leemos harto huérfanos (sin madre), ¡claro que sí! por supuesto que yes. De eso se trata, estamos hablando que en día y tercio se pela uno del rancho por males del corazón (y no del amor y esas cosas intangibles). Todo porque no nos cuidamos, así que a ver si hablándoles hojaldre, si escribiéndoles con crudeza estas diarreas mentales, logramos moverle la sesera a alguien, con uno que se ponga a pensar y cambie sus hábitos. Ya iremos de gane.

HÁGANLO POR SUS HIJOS

Si podemos lograr llegar a la mente o al corazón de una posible víctima fatal, sentiremos que hicimos, algo. Peor tantito, por cuestiones de cultura y de hábitos, hasta de genética y cochinas tragazones, el mexicle y el pocho, el chicano y el azteca, estamos peor que nadie de propensos a que nos cargue el payasito. Sí que andamos caminando en el alambre, pero que si a un pelito de rana calva de sufrir el infartazo, el que no es diabético es hipertenso, fumador, beodo y sobre todo, un ser cuino, con sobre peso. De cada 10 cristianos, la friolera de 7 estamos pasados de “T” (tacos, tamales, tortas, tortillas, tostadas y tuétanos). Así que vamos haciendo algo mi racita.

NI LE MUEVAN

Dicen los docs especialistas, que Nuevo Laredo debería tener un hospital de especialidades para tender males de la coraza, de la tripa y del Sugar Ray Leonard. Sí, se debería contar con un nosocomio de esos, pero si vamos a estar como el Centro Oncológico que sirve más que para pura fregada, entonces mejor ahí la dejamos. Además de que este bato de su alcachofa, nada más anda viendo cómo se jamba toda la lana del pueblo. Al rato va a decir que va a construir un hospital de Altas Especialidades Médicas y solo es para dejarnos colgados de la brocha.

NO MA…NITO, NO MANCHES

Los gobiernos salen con que van a hacer hospitales nuevos, pero no hacen nada, solo se roban el dinero, terminan sus administraciones, no concluyeron lo que empezaron, pero si se volaron toda la feria. Es el pan nuestro en todo el país. Ya lo hemos visto y sabido en toda la república bananera, no nos vayamos tan lejos, aquí con el Centro Oncológico, nos dieron una bailada bruta.

PROSPECTO

“Prospecto”. Definitivamente que nuestro error acerca de esa palabra, de su sentido o concepto, lo que uno siempre había pensado que significaba, acaba de regresar a un servidor por la vía más rápida, al tumbaburros, al Pequeño Larousse, ese librote grueso, de color rojo. El monumento al aprendizaje y al conocimiento que tanto nos gustó de chavales, uno de pastas duras, en color carmesí, que nuestro padre nos compró de niños.

QUE EQUIVOCADOS

Ahora buscando “prospecto”, descubrimos que es una hoja, un papel, un folleto, un impreso, un anuncio. Y no es un candidato, un aspirante, alguien que pretende alcanzar o llegar a algo, ni mucho menos un pretendiente para novio (a), esposo (a), ni para empleado o trabajador, prospecto no es el que desea ocupar un cargo vacante o al que le hemos echado el ojo para cubrir tal posición acéfala. Y así como esa palabra, hay muchas en las que uno está equivocado, pero no aprende las enseñanzas del viejo (papá como te extraño) de tirarse a matar en el tumbaburros, de tenerlo de fiel acompañante, de cercano compañero.

MI VIEJO

Cuando decíamos que “estábamos aburridos” y que “no teníamos nada que hacer”, con la pura mirada al librero, papá nos señalaba el “gordo colorado” y nos encargaba cinco palabras difíciles, de esas que para nosotros eran desconocidas, las que no son del uso diario de un güerco, de un mocoso, de un escuintle como éramos nosotros. Hoy nos hemos acordado de nuestro amado padre, cuando la palabra “prospecto” nos hizo dudar. ¡Ah! cuánta razón y sapiencia tenía mi viejo.