El Mañana

miércoles, 26 de junio de 2019

Adolfo Mondragón
Personajes de mi Pueblo y del Otro Lado Adolfo Mondragón

Y que me habló Horacio

19 enero, 2019

El sábado pasado recibí la sorpresiva llamada de Horacio Garza Garza para desearme un feliz año, esperando que hubiera pasado una feliz Navidad al lado de mi familia y todas esas cosas que nos mueven a felicitarnos en esos días, obviamente me pasó a Carmelita su esposa para lo mismo e intercambiamos felicitaciones y buenos deseos; posteriormente continué mi charla con Horacio, la que giró forzosamente en torno a la situación del pueblo y del Estado, externé mi opinión y el la suya, ambos coincidimos en la mayoría de las apreciaciones y nos lamentamos de lo mismo.
Naturalmente me preguntó por Carlitos (Carlos Canturosas) y como siempre se expresó muy bien de él, para nadie es desconocido el enorme aprecio que siempre ha sentido por el retoño de El Chale, con quien, pese a las diferencias, mantuvo una buena relación y amistad, ambos se respetaban y reconocían. La gente de bien, como Horacio, nunca abriga rencores ni resabios, no son capaces de odiar y menos de desearle o hacerle mal a nadie, esos sentimientos no tienen cabida en una inteligencia clara, esos son sentimientos mezquinos de gente mezquina.
Me dio gusto que recordara la anécdota de cuando nos conocimos, ya se las he platicado a ustedes; llegaba yo al Centro Cívico y me encontré con el querido y añorado maestro Rubén Miranda Villalba, el cual acababa de ser designado como suplente del candidato a la Diputación Federal, lo felicité por tal y le dije: “El candidato debió de haber sido Usted, el otro es un ilustre desconocido”. El Maestro Miranda palideció y me indicó a su acompañante, él es Horacio Garza, éste sin el menor signo de disgusto me dijo: “Tiene usted razón, pero precisamente por el aprecio que se le tiene al Maestro Miranda vamos a ganar”, y así fue.
Me dio gusto que se acordara de aquella anécdota y completé diciéndole que sin embargo, pese a no ser de aquí, en muy poco tiempo se había ganado el cariño de todo el pueblo, hasta el mío que fui tan reacio y que militaba en la oposición, incluso fui compañero de fórmula de Cantú Rosas a la Diputación. Todo esto me llevó a la reflexión de que no le hemos hecho justicia a Horacio, lo hemos ido postergando al olvido poco a poco, en forma ingrata no queremos recordar cuánto bien le hizo al pueblo con sus obras tan importantes y necesarias.
Cuando circulamos por el Boulevard Colosio, lo disfrutamos y nos da gusto que nos ahorre tanto tiempo y que haya desahogado otras rutas, en un abrir y cerrar de ojos llegamos al puente y como se conecta con el boulevard del aeropuerto pues cierra un importante circuito de circunvalación propiamente. Fueron muchas las escuelas que construyó, también techos para canchas y patios y otros apoyos, ganándose así el calificativo del “Presidente de la educación”; rehabilitó plazas y parques, pavimentó muchas cuadras y fue el primero en entrar a la colonia Nueva Era, bastión parmista.
Sin embargo, su obra más importante en la ciudad lo fue sin duda la construcción del Puente de Comercio Mundial, obra que más que necesaria, era indispensable para el desarrollo del pueblo. El Puente III, como lo conocemos coloquialmente, vino a favorecer el desarrollo económico de los dos Laredos, agilizó el cruce de mercancías, le dio mayor fluidez al tráfico y sacó de la ciudad el tránsito de tráileres y camiones de carga y todo lo hizo con dinero propio, no recibió un cinco ni de la Federación ni del Estado; la deuda contraída se pagaría con los ingresos propios del puente sin lastimar el presupuesto municipal.
Esto último no ha sido así por la razón de que los ingresos del puente, que legítimamente nos pertenecen puesto que se construyó con dinero de nuestro propio peculio, los cobra y administra el gobierno federal a través de Capufe y sólo nos regresan una bagatela. Fue Horacio también el autor de la fórmula que nos permitió aumentar las participaciones federales y esto no sólo nos benefició a nosotros, sino a toda la frontera. Son estas y muchas más las razones que tenemos para recordar con cariño a Horacio, ojalá que estas líneas cumplan en algo ese propósito. ¡Saludos Horacio y Carmelita!, muchos en el pueblo los recordamos con cariño.
Gracias amable lector por la gentileza de su atención, le deseo un espléndido fin de semana en compañía de su familia, disfrútela son la única verdad.